17 octubre 2011

PAREJAS CLICHÉ


Dios los crea y ellos se juntan. Hay parejas que parecen destinadas a unirse como irrefrenablemente impulsadas por misteriosas fuerzas cósmicas. Cada vez que se produce alguna de estas alianzas estratégicas predestinadas, nace otra odiosa pareja cliché, de esas que nos hacen asumir que a la hora de formar pareja, hay personas menos originales que un Rolex de calle Palma.
BARBIE Y KEN: No podemos hablar de parejas cliché sin nombrar a esta pareja de muñecos tan odiosamente perfectos. Desde que Mattel creó a esta mítica pareja, han estado poblando las fantasías de generaciones de niñas. Pero ellos no sólo habitan las jugueterías, también hay versiones en carne y hueso rondando por el mundo; parejas más que perfectas de pies a cabeza ya sea gracias a Dios o al bisturí. Al igual que sus mellizos plásticos, sólo tienen aire en la cabeza y sus más grandes preocupaciones se reducen a ir de shopping, ejercitarse para mantenerse esbeltos y disfrutar de la vida siendo simplemente regios.
LA MODELO Y EL FUTBOLISTA: Esta pareja es tan habitual que hasta se ha acuñado un término para designar a la fémina de la relación: botinera. Ellas mueren por las pelotas…. de fútbol obvio, y acompañan a sus cracks del balón pié hasta que éstos cuelgan sus botines, momento en el cual entran nuevamente a la cancha en búsqueda de un nuevo miembro de la selección. Comparten con sus amorcitos su propensión a lesionarse; aunque ellas no se lesionan en la cancha, sino en bailando. Ellas son las que visten micro albirroja y shoran por cada penal errado por su futbolero, sobretodo porque cada gol errado significa una bonificación menos para disfrutar.
EL SANJO Y LA TERESIANA: Ellos combinan el marrón y el celeste a la perfección. Se ponen de novios antes de que se le empiecen a caer los dientes de leche y se comprometen antes de que les vuelvan a crecer los definitivos. La consigna de su vida es simple: los nenes con los nenes y las nenas con las nenas. Podrán graduarse en Oxford o Harvard, pero para ellos el eje de sus currículos será siempre su cole, ya que llevan al “soy celeste” y al “chiquitere” forever en el corazón.
LA COCINERA Y EL GORDITO: Esta pareja es un verdadero homenaje a la frase: “pancita llena, corazón contento.” Toda digna chef sabe que el estómago es el camino más corto al corazón de un hombre, y tratándose de un gordito, el camino corto se convierte en un atajo express. Por otro lado, para muchas mujeres, tener bien nutrida a su pareja es toda una garantía de “amor eterno”, no sólo por que el jamás podrá prescindir de la autora de todos sus platos favoritos, sino también sus rollitos mantendrán alejadas a todas las chiruzas indeseables.
LA MISS Y EL EMPRESARIO: Más que una pareja, esta es una alianza estratégica. Toda miss necesita un sponsor para alcanzar el cetro, y si es auspiciante del evento, mejor aún. Él la luce como un trofeo, ella lo usa como amuleto de buena suerte. Ella sueña con la “paz mundial”  y si bien no logró terminar ni el primer capítulo de “Yo el Supremo”, lo cita como su libro de cabecera, junto con la biblia, OBVIO.  Ella asegura que ver la sonrisa en los rostros de los niños desamparados no tiene precio, para todo lo demás, existe MASTERCARD (la de su papichulo por supuesto).
EL JEFE Y LA SECRE: El amor puede surgir en todas partes, y la oficina no es una excepción. Por la profusión de estas parejas, parece ser que Cupido adora rondar por el ámbito laboral. Por lo general estas parejas tan frecuentes surgen en la clandestinidad, y sólo muy pocas logran salir de ella. La mayoría tendrá que conformarse con encontrar un refugio a su amor únicamente entre cubículos y sillas giratorias.
LA DIVORCIADA Y EL PERSONAL TRAINER: El ser cambiada por un modelo más nuevo, lleva a muchas mujeres a encontrar refugio en los abdominales de su personal. ¡Uyyy esos abdominales y aquellos músculos tan tonificados!¡Tras tantos años de conformarse con la pancita cervecera de su ex, ella se los tiene más que merecido! En esta unión se conjugan el sudor de él y las lágrimas de ella, que tras muchas horas de ejercicio pasarán de ser lágrimas de tristeza a ser lágrimas de dicha pura.
EL PAÍ Y LA PECADORA: Esta pareja es absolutamente presidencial, aunque más polémica que la Alfano. Algunas de ellas están envueltas en el romanticismo de “El Pájaro Canta Hasta Morir”; mientras otras, en la chabacanería de Lugo y sus mujeres. En su juventud ellas aspiraron a la redención entre sus brazos, y él no se hizo rogar para tirar la sotana junto con sus votos de celibato y castidad. Fernando Armindo les podrá asegurar que pasar de paí a padre natural no es tarea fácil.

30 agosto 2011

Debutonte o Debutonta. Esa es la cuestión



Toda chica de 16 años sabe que el debut no tiene nada que ver con presentarse en sociedad. Ella tiene bien clarito que es sólo un pretexto para pegarse la farra de su vida. Además tiene clarísimo que jamás cambiaría su fiesta de debut por un viaje. ¡Más vale ser el centro de atención por una noche, que ir a un lugar extraño donde nadie te conoce! Pero eso sí, debe asegurarse de ser el centro de atención por glamorosa y no por estrepitosa. La línea que separa a una debutante de una debutonta es muy delgada, y terminar del lado equivocado de la franja puede marcarla de por vida. 

Yo fui, como ya  se imaginarán, una debutante regia. La finesa me obliga a ser solidaria y compartir mis amplios conocimientos en la materia para evitar que muchas de ustedes pasen de aspirantes debutantes a patéticas debutontas. ¡Chicas de 16, tomen nota con sus bolígrafos de purpurina y aprendan!

Empecemos por lo básico. Para poder lucirse esa gran noche es esencial dominar el arte de caminar con tacones altos. Esto, convengamos de entrada, no es tarea fácil, pues la transición directa de los Nike a los stilettos requiere de total destreza. No pequen por confiadas, que toda mujer sabe que los tacos son más traicioneros que los hombres. Una digna debutante tendrá el buen tino de practicar frente al espejo las horas necesarias hasta lograr una caminata de pasarela. Solo entonces podrá pasar a la segunda etapa de su training: la escalera. Bajar la escalera del Cente es uno de los momentos más importantes de la fiesta y hacerlo con gracia, montada en unos zancos y con un  vestido de cola es todo un desafío. Toda debutante sabe que ella no baja las escaleras…. Ella HACE UNA ENTRADA TRIUNFAL.  Como la debutonta de seguro se montó a los tacos sin práctica previa hará su entrada en sociedad caminando como una egipcia con chuchos, con los brazos rígidos a cada lado para mantener el equilibrio y las piernas temblando como si estuviera caminando sobre tatapyi ari jehasa. Tampoco bajará las escaleras…. ella rodará por ella, quedando marcada de por vida no sólo por los moretones sino también por la humillación. 

El ítem esencial de toda debutante es su impecable vestido blanco. Una digna debutante tendrá la madurez suficiente como para seguir los consejos de su madre (recuerden que ellas saben más por diablas que por viejas) optando por un modelo sencillo y acorde a su edad. La debutonta, tras haberle hecho pasar las de Caín a su madre, hará caso omiso a todos sus consejo, optando ya sea por verse  overá-pomposa o ñembo matadora en su gran noche. Yo se que muchas de ustedes con el romanticismo latente de su reciente infancia, aún sueñan con las princesas de Disney. Anoten chicas: ¡Superen su infancia y que ni se les ocurra ir disfrazada de la bella durmiente, con vestido con miriñaque inmenso, sucesión de volados, caireles y tiara! De paso díganle también no al nefasto poliéster, que ningún vestido puede ser digno con un género inflamable.

Una digna debutante también debe tener en cuenta que  los accesorios son fundamentales. Y no me refiero a los accesorios básicos como las joyas, guantes y zapatos, sino a los accesorios complementarios de su look: sus chambelanes. Toda digna debutante debe asegurarse de ir MUY bien acompañada a su presentación en sociedad. Para elegir el chambelán apropiado, tiene que hacer una lista de los 15 chicos más churros de Asunción, y no cesar hasta embretar a uno de ellos. La debutonta será tan necia que delegará la tarea a alguna amiga o familiar, terminando probablemente con un “ya da ya” (al menos tiene auto) o, en el peor de los casos, el peor es nada (léase: nerd del colegio, primo salvatore, o hermanito menor de alguna amiga). Ahora chicas, anoten Y SUBRAYEN. Jamás de los jamases, ni nunca de los nuncases deleguen la tarea de la selección del chambelán a sus madres. Lo más probable es que le ensoquetará al candidato detestable hijo de su mejor amiga, a quien ustedes no pueden ver ni en figurita.

Muchas de ustedes habrán estudiado ballet y como alumnas de esta disciplina sabrán que toda danza requiere práctica, y el vals no es la excepción. No crean que porque se pasaron toda su infancia viendo bailar a la bella y la bestia ya lo tienen memorizado. Toda digna debutante no sólo habrá tomado clases previas, sino también se habrá asegurado de hacerle un curso express tanto al pata dura de su padre como al torpe de su chambelán para destacarse en la pista de baile. La debutonta por confiada se destacará, pero no por su gracia y sutileza, sino por el vals de robot que terminará haciendo en la pista.

Terminado el vals, la fiesta continua, y una digna debutante sabe que debe mantenerse regia hasta el final. Nada de pasarse de raya con el champagne, o terminarán pasando de la sofisticación y compostura de una digna debutante al descontrol cachaquero de una burda debutonta.

Bueno mis queridas. Espero que hayan tomado nota y que se destaquen por todos las razones apropiadas en su gran noche. ¡No sea que por debutontas terminen arrepintiéndose de no haber elegido el viaje!

26 julio 2011

Tom y Jerry: Persecuciones Musicalizadas & All That Jazz




No suelo hablar mucho de mi vida personal en esta columna. Pero creo que mi relación con Tom y Jerry amerita hacer una excepción, porque mi vínculo con ellos es seguro similar al que muchos de ustedes tienen. En lo personal, además de admirarlos enormemente, creo que tengo mucho que agradecerles.

Como digna diva que soy, seguro estarán boquiabiertos al leer estas líneas. Se habrán imaginado que alguien como yo tendría un dúo de ídolos más refinados como: Sartre & Beauvoir, Jekyll & Hyde, Gala y Picasso, Frida y Diego, Dolce y Gabbana, Bergdorf & Goodman, Napoleón y Josefina,  Kurt y Courtney, Bonnie y Clyde, Romeo y Julieta, Truffaut y Ardant, Bogart y Baccall, Cher y Bono, Gainsbourg y Bardot, Ari y Jackie, Gracia y Raniero, o Kate y William. Pero para serles sincera, entre todos ellos me quedo con Tom y Jerry.

Tom & Jerry es sin lugar a dudas el dibujito que más marcó mi infancia. Obviamente yo en ese momento aún no lo sabía. Su influencia fue silenciosa y sutil y sólo con los años pude percatarme de todo lo que había aprendido viendo sus incesantes persecuciones.

En primer lugar aprendí que los zapatos dicen mucho sobre quien los lleva. A veces basta sólo con mirarlos para saber con quién se está hablando. En “Tom & Jerry” para identificar a un ser humano bastaba con mostrar sus piernas y sus zapatos. Sin siquiera ver su rostro ya podíamos intuir si la persona en cuestión era una diosa seductora por sus tacones y piernas torneadas de sinuoso andar; un ejecutivo atareado por sus mocasines negros lustrados y el inconfundible traje gris; una diosa doméstica por su falda cincuentosa y cómodos zapatos de punta redonda o la siempre hacendosa y mandona Mammy por sus inconfundibles pantuflas coloradas.

Otra lección importante fue comprender que las persecuciones, por más intensas que sean, nunca llevan a nada. Jugar a ser Tom en la vida real, persiguiendo ya sea a tu némesis en búsqueda de venganza, o a tu interés amoroso buscando conquistar su amor no correspondido, suele tener resultados previsiblemente catastróficos. Jugar al gato y al ratón también puede resultar altamente patético de observar.

Por supuesto que de sus persecuciones no sólo aprendí a evitarlas a toda costa, sino también que el ingenio siempre vence a la fuerza bruta. Jerry fue un excelente maestro a la hora de instruirme sobre como eludir a personajes nefastos que atentaban contra mi integridad física y emocional. Gracias a sus lecciones, pude aprender que a pesar de tener todas las de perder, con un poco de astucia, podemos esperar el momento adecuado para darle una buena y merecida patada en el trasero a aquellas personas nefastas que alteran nuestra existencia.

Además, la peculiar relación de amor y odio entre Tom & Jerry innegablemente fue altamente instructiva. Todos tenemos en nuestras vidas ya sea una pareja, un familiar, amigo, o conocido que toma la mala costumbre de molestarnos constantemente, tirándonos bombitas hasta sacarnos de quicio, convirtiéndose en el principal antagonista de nuestro día a día. Gracias a esta relación animada comprendí que  juegan el papel del gato Tom en nuestra vida, lo juegan simplemente porque no pueden ir contra su naturaleza, por lo que hay que comprenderlos y aprender a vivir con ellos.

Pero sin lugar a dudas, por lo que más agradecida les estoy a estos adorables dibujitos de mi infancia, es por haberme introducido al maravilloso mundo del jazz. A la hora de buscar la banda sonora de mi vida, siempre encuentro en este estilo musical el acompañamiento ideal para mi existencia.

29 junio 2011

Amistades Peligrosas



La amistad es algo maravilloso, el único problema se presenta cuando por inocentes, nos pasamos de amistosas y terminamos empleando el rótulo de “amiga” indiscriminadamente. A las amigas hay que elegirlas muy bien, porque no todas las “amigas” son verdaderas amigas. Muchas de ellas son viboritas triperinas agazapadas, que al más puro estilo de zorras disfrazadas de ovejas, están siempre listas para emponzoñar nuestras vidas en la primera oportunidad que se les presente. Por este motivo, he hecho una lista de aquellas amistades peligrosas que todas debemos evitar.

La amiga serruchera: Ésta sin lugar a dudas ocupa el primer lugar en nuestro ranking de amigas indeseadas. La serruchera tiene un apetito voraz por los hombres y por insaciable esta nefasta jamás discrimina. En materia de hombres para ella todo vale y los novios y esposos constituyen uno de los platos preferidos de su menú. El sólo hecho de que tu novio tenga registro de dominio lo hace más apetecible para ella. La muy patética empezará a fantasear con él como si se tratara de un plato suculento y no descansará hasta que logre saborearlo. No peques por necia y no permitas que tu pareja pase a convertirse en su plato del día. ¡Nada tuyo debe figurar en su menú!

La amiga fotocopia: Estas “amigas” no pecan por malas sino por plagas. No existe nada más patético e irritable que tener una clon wannabe entre nuestras amigas. Todo lo que te ponés, todo lo que hacés y todos los sitios que frecuentas a ella le FASCINAN y lo manifiesta copiándote en todo. Si te teñís el pelo de naranjado ella aparecerá al día siguiente con senda cabeza de zanahoria; te copiará todo tu ropero y si lo que te ponés no lo encuentra en plaza, de fija te lo pedirá prestado para sacar el modelo con su modista… Al comienzo seguro te deleitará tener cerca a alguien que te admire tanto, pero de seguro a la larga te empezará a frikear su obsesión por ser como vos y te sacará de quicio su falta de personalidad.

La amiga doble cara: Siempre que estés cerca será la más “divina” y estará de acuerdo con todo lo que digas y todo lo que hagas; pero basta que te ausentes un segundo para retocar tu rouge y ya estará hablando pestes y culebras de tus “elecciones de vida” y “manera de pensar” acuchillándote al más puro estilo asesino serial con quien le preste el oído para escuchar todo lo que tiene que decir sobre vos. Como siempre es tan amorosa gua’ú contigo, te costará creer aquello que anda diciendo a tus espaldas, pero más te vale que te despabiles antes de que te incinere con su venenosa lengua triperina.

La amiga chismosa: Todas tenemos una amiga que peca por boca suelta ya sea por mete pata o porque no puede con su alma de conventillera. Se encargará de difundir con nombre y apellido todo lo que le rogaste encarecidamente que no repita. Si la usas de confidente ¡fuiiiste! ya que ni bien se le presente la oportunidad sacará a ventilar todos tus trapos sucios y todas tus intimidades pasarán a ser de vox populi. Tenes que detectarla antes de que te conviertas en la comidilla de la aldea.

La amiga tapita: Esta amiga de tan borracha vive tirada por el piso e irremediablemente siembra el caos en todos tus sábados de parranda. Sus incidentes e indiscreciones de borrachina te meterán en problemas con tus padres, tu novio y todas tus amistades y siempre terminará aguándote los fines de semana ya que tendrás que servirle de niñera, enfermera y chofer.

La amiga chicle: Este tipo de amiga, es muuuy común. Terminarás pasando casi todos los días, con ella. De tanto ir a tu casa se comporta como si fuera la suya, te vacía la heladera, se meterá en tus discusiones familiares y de tanto estar allí hasta seguro ya tenga su lugar fijo en la mesa familiar. Te seguirá a donde vayas como tu sombra. La única diferencia es que tu sombra no habla y no molesta. Los pocos minutos del día que no pase contigo seguirá omnipresente ya sea a través de interminables llamadas telefónicas y constantes mensajitos a tu cel o black berry. Cuando tengas novio parecerá tu Tomasita y tendrás que pedirle encarecidamente que te dé un respiro para que puedas tener algo de intimidad con tu otra media naranja.

La amiga rata: es la miserable del grupo. Nunca, pero nunca pone plata, y cuando pone, siempre pone menos que los demás. Ella es la reina del ahorro a cuestas de tercero y domina el arte de hacerse la tonta para evadir sacar la billetera. Además de rata, sabe sacar provecho. No sólo no pone guita, sino que trata de sacarle a las amigas y quedarse con el vueltito. Es la primera en proponer hacer una vaquita para pagar algo, y como ella es la que organiza, nadie se percata que la única que no aportó un peso fue ella. Las pocas veces que se digna a aportar algo, le saca el jugo al máximo: ¡si pone el auto, todos le tienen que pagar la nafta y si se exceden del kilometraje no duda en cobrarles un fee  por el cambio de aceite! Nunca invita, siempre es invitada y no es de extrañar que llegue con manos vacías a tu cumpleaños n° 18, ¡total todavía te debe hasta tu regalo de quince!

La amiga interesada: Si tu cuenta bancaria posee muchos ceros, tendrás una lista interminable de “amigas” de esta calaña. Ha perfeccionado el arte de chupar la media para sacar cuanta ventaja pueda de tu status y tus millones. Por más que no tenga un peso partido por la mitad, siempre se la ingeniará para marcar tarjeta en el VIP de la disco ordenando champagne a cuenta tuya. Te llorará miserias y hará brillar hasta tus medias opacas de tanto sobarlas para que la termines invitando de vacaciones contigo. Siempre y cuando tu billetera siga cargada la tendrás “incondicionalmente” a tu lado, pero ante el menor giro de fortuna o caída en desgracia será la primera en borrarse del mapa, no contestando ni tus llamadas por andar muy ocupada buscando una nueva sponsor oficial para sus ambiciones.

La amiga agujero negro: Su densidad genera un campo gravitacional que te chupa toda la energía. Ella vive deprimida y argelada. Todo le sale mal, nada le gusta y nada la consuela. Te usa de psicóloga ad honorem y paño de lágrimas y mocos. Como vive desdichada le tiene alergia a la felicidad ajena por lo que no duda en aguar todas tus alegrías contagiándote su mala onda. Para completar su cuadro, todo gira en torno a ella y a SUS problemas. Si bien te llama a cualquier hora para contarte entre lágrimas y sollozos que se peleó con su terapista o a plaguearse como si fueras radio Ñanduti, ni se te ocurra contar con ella cuando algo en TU vida no sale bien. Ni bien empieces a desahogarte cambiará el tema de conversación para avocarse nuevamente   a SUS problemas, que obviamente son muchísimo más serios que los tuyos.  Su enojo con la vida la hará tan pesada que terminarás evitándola como al dengue, aunque lastimosamente no existen repelentes contra las amigas densas.

06 junio 2011

El rey de la casa: ¿qué clase de padre reina en tu hogar?



Padres, los hay de todos los tipos: gruñones, amorosos, modernos y tradicionales. Convengamos que los tipos de padres son tan variados como los tipos de madres. Pero si hay algo que todos tienen en común, es que todos ellos se creen los “reyes” de la casa.

En ocasión a los festejos del día del padre, y siempre fiel a mi aversión hacia las cursilerías, les presento algunos de los tipos de padres que reinan en sus casas. Ojalá que estas caricaturas les sirva para identificar al suyo y definir si se trata verdaderamente de un rey…. ¡o de un tirano!

El Padres Guardabosques: Durante toda la infancia de sus hijas, son los padres más protectores, cuidadosos y tiernos de la tierra. Pero cuando llega la adolescencia y sus princesitas empiezan a desarrollar algún asomo de curvas, se transforman en la peor pesadilla de sus princesas y, por añadidura, de los príncipes de éstas. ¡Los celos los consumen y ni siquiera se molestan en disimularlos! Cada vez que su hija se va de parranda saca un centímetro para medir el largo de su falda y aprobar o censurar su look. Si está muy escotada, con la panza al aire o con un vestido ceñido al cuerpo, más escandalizado que pa’í en misa negra, la manda directamente a la habitación para que “revise” su vestuario y se ponga algo más recatado. Lo más probable es que sus hijas salgan vestidas de la casa como monjas, obviamente llevando la mini y el top de cambio escondido en la cartera. Cuando los pretendientes de sus princesitas las visitan se pasan controlándolos sigilosamente como agentes de la CIA, llegando incluso a ponerse a limpiar frente a los nerviosos noviecitos su colección entera de escopetas. Si carecen de armas, las suplen con su mirada intimidante y constantes advertencias con vozarrón autoritario.

El  Papá Cool: Estos padres están a la última. Comparten con sus hijos su pasión por la moda, por la tecnología, por lo retro, por los videojuegos y la música. Hasta ahí todo bien. El único problema es que tarde o temprano su “buena onda” empieza a sacar de quicio a sus hijos. Cada vez que vienen de visita los amigos de sus hijos, el papá cool cree que vienen a visitarlo a él y los monopolizan charlando sobre el origen del trance, debatiendo sobre los mejores discos de Pink Floyd, comentando la última película de Tarantino e informándoles sobre las mejores aplicaciones para el iPhone. Lo que empezó siendo un padre canchero, se convierte en un papá intolerablemente denso. Al punto que los hijos se ven forzados a tener que ser ellos quienes fijen límites…. ¡Pero a sus viejos!

El Padre DT: Su condición de futbolero de corazón los hace amar a su club tanto como a sus hijos. Lo primero que hace al enterarse que va a ser papá es hacerle socio y comprarle una remerita de su club. Tampoco es de extrañar que llame a su primogénito Salvador en honor a Cabañas, José Luis en honor a Chilavert o Juan Ángel en honor a Napout.  Sus hijos tienen carnet de socio antes que cédula de identidad y probablemente aprendan a decir Cerro u Olimpia antes que papá. Su pasión casi obsesiva por el futbol no se acaba en el merchandising. Él sueña no sólo que sus hijos compartan su amor por su club, sino también que éstos algún día integren la albirroja, por lo que empieza a entrenarlos antes de que aprendan a caminar. 

El Padre Prusiano: Más mandón que sargentos de cuartel, a estos padres sólo le faltan las trompetas y el uniforme verde. Son estrictos, ultra conservadores, disciplinarios y amos y señores de todo lo que hay en la casa (personas incluidas). Su casa se rige por un estricto orden militar donde todo está sujeto a un horario inquebrantable y a una autoridad incuestionable. En el escalafón de mando familiar el papá prusiano es siempre el General del Ejército, la madre la Coronela y los hijos los cadetes. No duda en castigar a cualquier hijo que ose salir de la fila, alterar el orden  o desafiar su autoridad. No es dado a la conversación ya que en vez de hablar, manda y en vez de retar, ladra. Es todo trabajo y nada de ocio y sostiene que el relajamiento y la recreación son para los haraganes y zánganos. Las cosas que más le sacan de quicio son la pereza, la insolencia, los zurdos y los pelilarguis. 

El Papás Pachá: Es el polo opuesto del padre prusiano. Se olvida de todo, es fresco, impuntual y nunca se puede contar con él para nada. Es de los que se levantan a las 10 de la mañana y le gritan a sus hijos: “¡Apúrense que van a llagar tarde al colegioooo!”. El  muy kaigué trata a sus hijos como sus ordenanzas personales, pidiéndoles que le acerquen el control remoto o le traigan la cerveza de la heladera. Si bien llega tarde a todos los actos del colegio, jamás se pierde sus partiditos de futbol con los cuates. Este tipo de padres son más hijos que padres, y generalmente sus hijos (notoriamente más responsables que ellos) son quienes tiene que recordarles los compromisos, sacarlos de sus apuros y encontrarles hasta el celular que dejaron por distraídos dentro de la heladera….obviamente junto a la cerveza.

El Padre Quisquilloso: Ama criticar tanto como ama corregir, haciendo visible hasta las más pequeñas equivocaciones. Su perfeccionismo no se agota en su persona, extendiéndose hacia lo que espera de su esposa e hijos. Este tipo de padres son doctorcitos todólogos absolutamente convencidos de que ellos saben hacerlo todo mejor. Como nunca está satisfecho, adquiere el hábito de plaguearse más que su esposa (quien vale la pena aclarar, ¡tiene todo el derecho de hacerlo!). Siempre está a la defensiva y siempre cree que tienen la razón. Pero sin lugar a dudas, lo más tedioso de estos padres son sus sermones. Sieeempre tienen una lección para cada ocasión. Cada vez que empiezan con algunos de sus interminables sermones magistrales sus hijos sienten ganas de gritarles: “¡Ovaleemaa!!

El Padre Ausente No lleva a sus hijos a la escuela, ni conoce el nombre de la maestra. Lo más probable es que los compañeritos de sus hijos lo conozcan recién el día de su colación de sexto curso. Su nivel de colaboración en la casa es absolutamente nulo: no cocina, no lava, no plancha, no cambia pañales, no barre, no choferea. ¡Nada de nada! Como está convencido que la función paternal es únicamente servir de chequera, se limita a proveer y probablemente sus hijos terminen viéndolo con cara de banco. Su lema: “Yo cumplo con mantenerlos y que su mamá los críe”. Es el típico ejecutivo workaholic que vive por y para el trabajo. Como trabajan 17 horas de lunes a sábado, pueden pasar meses enteros sin verles la cara a sus hijos, por lo que terminan regalándole una Barbie a su hija por sus 16 convencido de que cumplía 8.

El Papá Fanático: Sus hijos son su mundo y el orgullo excesivo que siente por ellos los lleva a convertirse en una especie de chirolero obsesivo. Se pasa mandando fotos de sus hijos de mil quinientos KB por mail a todos sus amigos y conocidos, se pelea con los árbitros en los intercolegiales de sus hijos por ciego y con sus maestras cuando les ponen malas notas. Como los portarretratos le quedan cortos, tiene en su haber cuanto objeto pueda llevar el rostro de sus preciosos hijos: remeras, tazas, protectores de pantalla, alfombras, mouse pads, toallas, almohadones, sábanas, llaveros y hasta tatuajes en su piel con sus caritas. Este tipo de padres no son tan tediosos para sus hijos como lo son para los prójimos que tienen que escucharlos hablar una y otra vez de los innumerables talentos de sus hijos. Cada vez que llega a la reunión de padres del colegio todo el mundo huye por sus vidas para evitar escucharlo. Pero esto no lo desalienta. Si no encuentra a ningún conocido con quien compartir las proezas y hazañas de sus brillantes criaturas, no dudará en compartirlas con algún desconocido desprevenido.

El Papá Migraña: Vive enojado o de mal humor, a tal punto que sus hijos lo llaman “nube negra”. Cuando amanece piré vai, remata su mala onda con sus hijos y es tan cascarrabias y gruñón, que cuando está de luna o hay viento norte, sus hijos prefieren ponerse a estudiar las tablas de multiplicación por moto propio con tal de evitarlo. 

El Viejo Verde: Sus hijos lo llaman viejo, ¡pero por verde! Este tipo de padres en plena crisis de la mediana edad son la peor pesadilla de todo hijo, ¡y ni que hablar de las HIJAS! Se ponen viscos cada vez que pasa una chica y cuando alguien despierta verdaderamente su interés (algo MUY frecuente) no dudan en relojearla, piropearla y ponerse a flirtear descaradamente frente a sus muy espantados hijos, quienes para el padre en ese momento son invisibles.  Pero definitivamente lo peor de estos padres, son las oportunistas madrastras wannabes de 18 años que los rodean.

El Papá Tacaño: Su lema de cabecera es “Sólo dar lo Justo y necesario”. Cuentan hasta las moneditas de 50 Gs y hacen pasar papelones a sus hijos con las cosas que reciclan. ¡Pueden incluso llegar al extremo de reciclar hilo dental para hacer economía! Viven quejándose de la inflación, de los precios absurdos y criticando el “tren de vida irrealista” de su esposa y el consumismo de sus hijos adolescentes. Para ellos la palabra “shopping” es un sacrilegio y su palabra preferida es “ahorro”. Cuando sus hijos empiezan adolescentes empiezan a salir de noche, con suerte le sueltan 20.000 Gs, ¡advirtiéndoles de no gastar demasiado e indicándoles que traigan vuelto! Los prójimos terminan la noche chupando hielo para calmar la sed, para poder traer algo de vuelto cuando regresen a su casa. ¡Caso contrario, tienen asegurados que arderá Troya por su despilfarro!

El padre Buenudo: Este papá buenazo y confiado da todo a sus hijos y cree en todas y cada una de sus más patéticas excusas. Ellos tienen clarito que usando las palabras convenientes en el tiempo conveniente podrían conseguir lo que querían y convencerlo de cualquier cosa. Si su  hijo se gasta toda la mensualidad en farra, ni su cara de trasnochado hará dudar al padre buenudo de la veracidad del cuento chino de que el perro se comió su billetera! Este tipo de padres peca por bonachón y crédulo y termina convirtiéndose en la víctima eterna de sus hijos.

27 abril 2011

Madre hay una sola, pero tipos de mamá… ¡MILES!


Cumpliendo el juramento que hice el año pasado sobre la tumba de Farrah Fawcett y que este año renové sobre la tumba de la regia Elizabeth Taylor, de no escribir nada melindroso ni cursi sobre las madres en mi columna, este año, he decidido hablar sobre los distintos tipos de madres.

Todas sabemos que madre hay una sola, pero también tenemos clarísimo que TIPOS de madre hay MILES. A cada quien nos tocó una mamá única e irrepetible, y todas ellas con algún rasgo distintivo que las hace algo difíciles de sobrellevar en el día a día. Cuando nos desahogamos con nuestras amigas sobre las penurias que a veces nos hacen pasar, empiezan a brotar centenares de historias sobre peleas, llantos y risas y nos damos cuenta de que no somos las únicas en haber deseado alguna vez que la mamá de nuestra mejor amiga nos adoptara. ¡No estamos solas en el mundo! Todas nuestras madres sin lugar a dudas tienen muchísimas virtudes….pero el combo siempre trae alguna que otra maña.

Ahora pasemos a abordar esta selección de tipos de mamá, en la que seguro encontrarán varias características de la madre que tienen en casa….¡o frente al espejo!

La Madre Sufrida: Es el fiel retrato de la victima eterna y ha hecho del chantaje sentimental su profesión. Nos recuerda una que otra vez que ELLA nos PARIÓ (por supuesto con MUCHÍSIMO dolor tras 34 horas de parto) y cada vez que se siente no despreciada por sus hijos (cosa que suele ocurrir varias veces por día) larga alguna letanía del tipo: “Y pensar que en mi época no existían los pañales desechables y los tenía que lavar A MANO, años me pasé fregando tus chiripás y vos ahora no tenés tiempo de llevarme un ratito al súper…. ¡criarás cuervos!” Al crecer se enferma de hobbie para llamar la atención y por más de hagamos todo lo posible por acompañarla de consultorio en consultorio para tratar cada una de sus múltiples ñañas, basta con que una vez no podamos hacerlo, para que le llame llorando a su comadre a quejarse de que la tenemos olvidada. Cuando nos vamos de la casa espera visitas diarias, y si no las cumplimos nos recibe con un: “Ahhh… ¡Apareciste!”. Si no la llamamos por un par de días, al contestar el teléfono se hace la que no reconoce nuestra voz agregando: “Es que hace taaanto que no me llamás….”

La Mamá Esponja: Es la típica madre absorbente, controladora y posesiva. Quiere que sus hijos siempre hagan lo que ella quiere, y COMO ella quiere. Para ella rige la ley de los tres siempre: siempre niños, siempre inútiles y siempre míos, por lo que está convencida que nunca dejarán de necesitarla para resolver todos sus asuntos. Nunca supera la costumbre de decidir por ellos. Y cree que como eligió su primaria, tiene derecho a elegir hasta su carrera. Cuando OSAN manifestar su opinión ella los ignora o los mira como si le estuvieran hablando en arameo. Es la típica metiche que quiere saber todo sobre sus hijos y sus amistades, y no descansará hasta lograrlo. Como no tiene vida propia y vive a través de sus hijos, éstos tienen que hacerla partícipe de absolutamente todas sus experiencias y decisiones. Desde su más tierna infancia va tejiendo sus redes informativas como toda una súper espía y no duda en irrumpir en todas y cada una de sus relaciones amorosas, sociales y hasta laborales. Su principal temor es que se le rebelen los hijos y decidan por sí mismos por lo que no acepta ningún tipo de disenso. Ante cualquier cuestionamiento ella contesta con un tajante: “Porque Sí”. La decisión ya está tomada y nada que los prójimos puedan hacer le hará cambiar de opinión.

La Mamá Ciclotímica: Es toda una caja de sorpresas. Uno nunca sabe hacia qué lado va a patear. Si amanece de buen humor es la reina de la paciencia y de la comprensión. Pero cuando amanece revirada es capaz de explotar con una fuerza tsunami-volcánica ante la más mínima provocación. Cuando amanece pirevaí, los castigos, los plagueos y los gritos están a la orden del día. Al crecer los hijos, como ya no les puede castigar, el sarcasmo se convierte en su nuevo canal de desahogo, adquiriendo todo el encanto ponzoñoso de un dragón de Komodo. Sus insultos y comentarios fuera de lugar, son capaz de arruinar hasta la cena familiar más amena. Pareciera hasta que aprovechara las festividades y reuniones para hacer gala de su mal carácter.

La Mamá Sobreprotectora: “¡Cuidado!” es su palabra favorita. Ella no sólo se encarga de solucionar los problemas de sus hijos, sino también hace lo imposible por evitárselos. Seguramente los prójimos ven hasta la más inocente calesita como si fuera una montaña rusa ya que cada vez que se acercan a una su madre grita desaforada: “¡No te subas ahí, porque te vas a caeeeer!! ¡Cuidaaadooo, atájate fueeerteeee!”. Está convencida que sus hijos están hechos de cristal y que la más leve caída puede ocasionar daños irreparables en sus frágiles cuerpecitos. Es la típica mamá exagerada que cree que se va a caer el mundo ante el problema más mínimo. Si alguno de sus hijos tiene el más leve asomo de fiebre ya le auto diagnostica con dengue hemorrágico y llama llorando a una ambulancia. Está al tanto de todos los riesgos de la sociedad y toma en cuenta hasta los de Tanganica con tal de tener siempre un motivo para alarmarse. Está convencida que todos los caramelos que se venden en la calle vienen con droga y que si sus hijos están a 10 metros de un fumador pueden desarrollar cáncer de pulmón. Ante la más leve corriente de viento, abriga a sus hijos como para ir a Siberia y si alguien estornuda en su cercanía empieza a desinfectar el ambiente y hace una llamada al médico para evaluar las posibilidades de contagio. Al crecer sus hijos, cada vez que estos abren la puerta para salir de noche les advierte sobre las últimas modalidades de secuestro y les recuerda que no besen a nadie sin antes exigirles un test de ELISA. Los espera despierta hasta que regresen, obviamente preocupadísima, dejándoles 145 mensajes en el celular agregando en cada uno de ellos algún motivo de preocupación que se olvidó de mencionar antes. No se va a dormir hasta no haberles hecho a sus hijos un alcotest, controlar la dilatación de sus pupilas y su temperatura.

La Mamá Despreocupada: Es el extremo opuesto y radical de la anterior. Pareciera que perdió todas sus neuronas en el parto. En su casa reina el caos. Llega tarde a todas partes, se olvida de todo (a veces hasta de sus hijos) y es la última en enterarse de las cosas. Si tienen fiebre, no se percatará hasta que los prójimos empiecen a delirar. Su bajo nivel de preocupación la convierte en una madre exageradamente permisiva que sonríe con cara de bombalicona hasta cuando sus hijos están literalmente descuartizando la casa del vecino. Nada la inquieta y nada afecta su paz. Sus hijos pueden estar trepados al árbol más alto del parque o golpeando con una guacha a sus primitos, pero a sus labios no se asoma ni el más tímido de los retos. Cuando sus hijos “redecoran” una habitación ajena pintando sus paredes con monigotes y paisajes infantiles, en vez de alterarse, es la primera en elogiar la iniciativa artística de sus pequeños Picassos ante la cara de espanto de la dueña de casa.

La mamá Prusiana: Rígida y estricta son los adjetivos que mejor la describen. Sus hijos siempre se comportan bien en la mesa, tienen su dormitorio siempre ordenado, jamás dicen groserías ni hacen travesuras, sacan excelentes notas, saludan educadamente y dicen por favor y gracias. Para los dos años ya parecen haber incorporado todas las normas sociales que existen ya que su madre se encargó de inculcarlas desde su nacimiento. Sus hijos responden tan bien a sus órdenes monosilábicas que parecen haber sido entrenados por un entrenador de perros y ella soluciona cualquier eventual desliz con una mirada autoritaria digna de un oficial de la SS. Si bien son muy admiradas por las demás madres, uno no puede dejar de sentir una lástima inmensa por sus pequeños soldaditos del orden y la disciplina.

La Mamá Cool: Es canchera, farrista y buena onda y en su casa deja que los niños hagan lo que quieran; y si bien reina el caos, la diversión está a la orden del día. Ella escucha rock and roll y tiene novio y como es una eterna adolescente, más que madre, se considera la mejor amiga de sus hijos. Todos los amigos de sus hijos la adoran y secretamente desean que ella los adopte. A la par, sus propios hijos desean desesperadamente también ser adoptados por otra madre. Su hija probablemente está podrida de que su madre le robe la ropa y compita con ella y sus hijos estarán hartos de que irrumpa en sus reuniones haciéndose la canchera con todos sus amiguitos.

La mamá New Age: Lo suyo son las causas y el pensamiento positivo. Como tiene un doctorado en alguna ciencia social, tiene el dinero suficiente para enviar a sus hijos al mejor colegio bilingüe pero los anotó en una escuelita graduada “para que conozca la realidad y no viva en una burbuja”. Lleva a sus hijos a cuanta marcha de protesta y seminario yogi haya en el país. No les permite ver televisión ni usar la computadora e intenta convencerlos a toda costa que de lo lindo que es hacer talleres de reciclaje y huertos caseros orgánicos en su tiempo libre. Sus hijos apenas conocen el azúcar (obviamente morena) y jamás probaron siquiera un sorbo de gaseosa. Les enchufaba té verde en la mamadera y las merienditas “naturales” que llevan al cole hacen llorar de lástima a sus profes. Si bien sus hijos lo único que desean es ver Cartoon Network, tomar coca y atiborrarse de golosinas, ella está convencida que en su casa reina la armonía gracias a los cristales, las esencias ayurvédicas purificadoras y la orientación feng Shui de sus muebles.

La mamá Malcriadora: Está como hipnotizada por sus hijos y siente una especie de adoración hacia ellos que la enceguece de todos sus males. No escatima en gastos con tal de verlos felices y es capaz de contratar al Cirque du Soleil para animar sus cumples con tal de agasajar a sus bebecitos y de paso hacer morir de envidia a todas sus amistades. Suelen desarrollar la tediosa costumbre de simular interés preguntando a todos sus conocidos una infinidad de preguntas sobre sus hijos, tipo: ¿Cuándo empezó Susanita a gatear? ¿Cuándo aprendió Juancito a leer? Sus verdaderos motivos pronto quedan revelados, cuando con cada respuesta, ella termina comparando a sus hijos, quienes por supuesto siempre empezaron a gatear y a leer 10 meses antes que cualquier ser humano del planeta. Generalmente crea demonios insoportables, a quienes nadie quiere recibir en su casa, pero ella sostiene que todos le envidian sus hijos por lo brillante y superdotados que son.

La Mamá Fashionista: Siempre es la más regia en todos los cumples y reuniones escolares y sus hijos parecen sacados de un catálogo de Baby Dior. Su lema es estar siempre a la moda y las notas están siempre en un segundo plano. Para ella lo importante no es que sus hijos traigan 5 en la libreta, sino que traigan puesta siempre las mejores pilchas. Sus cumples son siempre hiper mega ultra fantásticos, pues lleva a su decorador personal para decorar hasta los cumples que festeja en el recreo del cole. Desde la más tierna edad sus hijos ya están familiarizados con la pelu, el dietólogo, el gimnasio, el spa y el solarium.Cuando crecen, sus prolijos mini fashionistas terminan más huecos que la madre y moviendo sus cabezas al unísono pueden formar un excelente grupo musical de maracas.