10 febrero 2010

Síndrome de Cupido


Hay algo de que todas hemos sido víctima al menos una vez en nuestras vidas: se trata del síndrome de Cupido. No sé que hormona femenina es la que dispara este síndrome, o si se trata de algún gen que todas las mujeres tenemos incorporado en nuestro sistema operativo, pero lo cierto es que todas alguna vez hemos intentado actuar el rol de la Celestina. Lo cierto es que en el día de los enamorados este síndrome alcanza su apogeo. Algo dentro de nosotras no puede permitir que una amiga sufra el trauma de pasar sola el 14 de febrero.
¡Ay de la pobre víctima de nuestro síndrome! Aquella pobre e inocente mujer a quien a toda costa queremos enganchar con algún amigo, pariente, amigo de nuestro novio, compañero de trabajo, amigo del amigo del primo del vecino, etc. Por más que ella se oponga rotundamente, insistiremos e insistiremos hasta que se dé por vencida y termine cediendo a nuestros planes. Lo que pasa es que nosotras la vemos sola, la vemos regia y creemos que tenemos el candidato ideal para ella; y si no lo tenemos nos esmeraremos en encontrarlo. En algún lugar debe estar, ¿no?

El gran problema ocurre cuando obsesionadas por encontrar la media naranja de nuestra amiga, terminamos encontrando un medio melón, intentando adaptárselo a toda costa. Una vez que logramos el milagro de convencerla de que aquel melón es en realidad su media naranja, nos convencemos a nosotras mismas de que ese melón es la única fruta del planeta capaz de complementarla. En ese mismo instante nos creemos el artífice del mejor enganche de la historia, a pesar de que lo más probable es que nuestro injerto no tenga ninguna posibilidad de prender.

Como buenas expertas en marketing amoroso empezamos a vender nuestro producto. A nuestra amiga le hablamos del melón como EL SUPER MELON. En primer lugar magnificamos todas sus virtudes y por supuesto agregamos cuanta cualidad positiva se nos ocurra. Si tiene algunas canas ya es suficiente como para que lo comparemos con Richard Gere, si toca la guitarra ya lo calificamos como un virtuoso de la música (por más de que solo sobresalga en las peñas con los amigos) y luego seguimos con el infalible slogan vende melones: “es un chico emprendedor y de buena familia”. Una vez resaltado lo positivo, nos esmeramos en minimizar todas sus imperfecciones. Si es un viejo solterón y farrista lo describimos como un hombre maduro pero divertido. Si juntando sus ex novias y ex esposas se puede armar un equipo de fútbol, romantizamos sus fracasos sentimentales diciendo que el pobrecito no tuvo suerte en el amor. Y por supuesto que si es más feo que un Gremlin mojado cuando nuestra amiga nos pregunta que tal está, le respondemos radiantes que es un divino, un dulce y un amooor de persona.

Cuando nos toca el turno de hablarle al melón sobre nuestra amiga no escatimamos en elogios, el cielo es el límite para describir todas sus virtudes y cualidades. Las mujeres al hablar de nuestras amigas tendemos a ver solo lo positivo, por lo que ni siquiera tenemos que minimizar sus defectos ya que estamos seguras de que ella NO TIENE defectos. Ella es la hermana gemela de Gisele Bundchen, tiene el corazón de la madre Teresa de Calcuta, la dignidad de Lady Di, la inteligencia de la Bachelet, el estilo de Rania y el talento de Shakira. Por supuesto estamos tan convencidas de todo esto que la publicitamos con absoluta seguridad y sinceridad. Ella es una chica 10 y que nadie ose decir lo contrario o le saltaremos encima con toda la furia de nuestros estiletos.

Una vez que convencemos a las partes interesadas y debido al hecho de que ambos no se conocen, se produce la típica salida en grupo. Por un lado, a nuestra amiga le dará seguridad salir en grupo para no tener que afrontar sola la casi siempre incomoda primera cita; mientras que por otro lado, nosotras podremos asegurarnos del éxito de nuestro enganche.

Desde este momento nuestra amiga se convierte en nuestra víctima. Como las celestinas tendemos a volvernos muy entrometidas en este contexto, nuestra pobre e inocente amiga tendrá que sufrir toda la noche nuestras constantes y seguramente incómodas acotaciones. Le daremos codazos, miradas exageradas y todo un abanico de señales muy poco discretas que le harán rogar a la tierra que la trague. Luego nos convertiremos en su vocera oficial y agente de prensa, respondiendo por ella a todas las preguntas y sugiriéndole que cuente todas aquellas anécdotas e historias que creemos la harán lucirse frente al melón. De seguro no se salvará de tener que escuchar como si ella no estuviese allí, la historia completa y comentada de su vida relatada obviamente por nosotras y que de seguro revelará miles de detalles que ella hubiese deseado omitir. Como estamos tan poseídas contándole al melón lo maravillosa que es nuestra amiga, e intentando convencerlo de que ella es su media naranja, no nos percataremos de las miradas asesinas que ella nos lanza con la intención de que cerremos la bocota. Como broche de oro vendrán las constantes insinuaciones románticas e indirectas que lanzaremos al aire con la intención de crear el clima ideal para que prenda nuestro injerto.

Tras la cita estaremos más ansiosas que nuestra amiga/víctima por saber el resultado del enganche. Si el melón se borra (que es lo más seguro) sacaremos a relucir todos los detalles negativos que habíamos omitido mencionar a nuestra amiga con anterioridad. Así el chico emprendedor y de buena familia pasará a ser el looser más rasca de la historia, convirtiéndose inmediatamente para nosotras en el ser menos deseable del mundo, una mezcla de Hitler, Osama Bin Laden y Lugo. Pero si la que decide borrarse es nuestra amiga…. ¡Arderá Troya!
¡Ay de ella si se queja del melón! Nos ofendemos y la tachamos de malagradecida pensando en todo el trabajo que nos costó conseguirle ese melón cuando no tenía ni un solo perro que le ladre y todo el esmero que pusimos en vano para asegurar el éxito del enganche. En vez de comprender que en realidad el melón no era la opción más apropiada para ella, y debido a que estábamos absolutamente convencidas del éxito de nuestro experimento, nos precipitaremos a catalogarla de exigente, incoherente, necia y ciega, cuando en realidad el único ciego en esta historia fue nuestro Cupido interior que estaba fatalmente predestinado a errar todas y cada una de sus flechas amorosas.

MORALEJA: Cuando empiece a aletear su Cupido interior, IGNÓRENLO. Recuerden que se trata de un enano rollizo y flácido con el cual estoy segura no querrán tener nada en común.

03 febrero 2010

Guapa: La Servihá Paraguaya


Hay una palabra muy frecuente en el léxico paraguayo que en usada en el contexto local me produce una intensa irritación. Se trata del adjetivo guapa que en nuestro país no se usa como sinónimo de linda, sino como sinónimo de hacendosa. Lo que me irrita de esta significación local es que engloba muchos atributos que me parecen sumisos y retrógrados en la mujer. Una mujer guapa en Paraguay no es la que sobresale en el mundo intelectual o empresarial, sino aquella que lo hace en los quehaceres domésticos. Es la que sabe tejer, bordar, cocinar, lavar, planchar y sobretodo “atenderle bien a su marido.”

Este adjetivo engloba todo el machismo reinante en nuestra sociedad. La guapa es la mujer factótum. Aquella que se encarga de la casa, de los niños, la que se tiene que ingeniar para proveer un ingreso para la familia, y aún así encuentra tiempo para cebarle el tereré al zángano de su marido o concubino; quien, mientras ella se partía en cinco para encargarse de todo el universo doméstico, se pasaba el día entero echado panchamente en una hamaca.

Por supuesto que este cumplido NUNCA me lo dirigen a mí. Cuando empiezan a hablar de lo guaaapa que es Fulanita, que cocina como los dioses y hace mermelada y chutney de todos los mangos que caen en su jardín durante el verano y que ella misma recoge mientras riega las plantas, o de lo guaaapa que es Menganita, que borda, teje, hace crochet y zurcido invisible; y por supuesto, de lo reeeeguaaapa que es Zutanita que le atiende taaan bien a su marido… al dirigirse a mí, por supuesto empiezan a cantar todos los grillos del barrio para llenar el incómodo silencio.

Yo no soy guapa….ya que soy una inútil total en lo que respecta a las labores domésticas. La ropa que plancho termina más arrugada que frenada de gusano. Cuando cocino quemo hasta el agua y no tengo ni ritmo al barrer ni al repasar (de hecho, ¡no se ni de que lado se agarra la escoba!) En lo que respecta a la costura, no se ni como pegar un botón y sinceramente mi falta de talento se extiende a todo tipo de manualidades. Y no es mi costumbre “atenderle bien a mi marido” ya que puede bien cebarse el tereré solo o planchar el mismo sus camisas como corresponde.

Si mi vida se redujera a las famosas historietas de Quino, yo jamás sería Susanita, sería por supuesto una Mafalda perfecta. Mafalda representa a todas las mujeres que soñamos con ser independientes y exitosas en nuestra profesión, sin sentir la necesidad de tener un hombre a nuestro lado para estar completas y mucho menos servirle a ese hombre como si fuese nuestro amo y señor.

A mí no me molestan las mujeres guapas, lo que me molesta es todo el machismo agazapado que se esconde detrás de este adjetivo y su acepción local. No se si escucharon alguna vez la polka de Clementino Ocampos “Kuña Guapa”. Aquí transcribo unos versos traducidos por Lino Trinidad Sanabria. La polka empieza así:

Ya los gallos cantarinos llaman al amanecer,
levantándote mujer quiero verte trajinar.
Movimiento sin cesar que engalane tu existir
una escoba danzarina que anteceda al cocinar.


Luego continúa haciendo un elenco de las múltiples labores de la kuña guapa y hacia el final de la polka remata con estos versos:

Y la tarde a concluir tu misión has de cumplir
de tus manos beberé delicioso “tereré”
Hacendosa como eres mis tesoros cuidaras,
y mañana frente a Dios nuestras vidas se unirán.


No se a que mujer le habrá querido homenajear con esta polka, pero en definitiva fue una Susanita y no una Mafalda. Mafalda jamás le cebaría el tereré a su marido, lo sacudiría de la hamaca hasta echarlo al piso gritándole: “¡No soy una mujer a tu disposición!”

Las kuñas guapas paraguayas tienen muchísimo valor y no es mi intención desmerecerlo. Lo que me molesta es que en nuestra sociedad, todavía se engalane a la mujer como una diosa doméstica y un ser servil a disposición de su pareja, un ser lleno de responsabilidades y privado de derechos; un ser que lleva adelante a la casa, a los hijos, a la pareja, al país y aún así queda relegado a servir. La guapa de estos versos es una servihá (la que sirve) otro adjetivo odioso del léxico local, empleado por muchos paraguayos para referirse a sus hacendosas mujeres. (Esto siqué nuuunca me dijeron, porque ahí en el acto devolvería la gentileza con un merecido bife).

Por suerte hay muchas mujeres “no-guapas”, muchas Mafaldas que trabajan a la par que sus parejas y que no tienen inculcado en su interior esa actitud servil hacia ellos. Hay muchas Mafaldas que si bien no reciben el cumplido de “guapa” saben que son mucho más que guapas.

Pesadillas de una Noche de Verano


Llega el verano y con él el calorcito, el solcito, las deliciosas tardes en la pileta y las tan esperadas fiestas. Si bien todas estas cosas nos producen una innegable ilusión, tendemos a olvidar que el verano húmedo de nuestro querido Paraguay tiene el mismo efecto devastador en nuestro glamour que un tsunami en el sudeste asiático.

En primer lugar está la transpiración. No hay nada tan poco glamoroso como la sudoración veraniega. Por más de que te compres el stock entero de antisudorales del súper, la naturaleza vencerá y terminarás tan transpirada como Rocky Balboa tras su último round contra Apollo Creed. Nuestro país no tiene clima subtropical, esto es solo un eufemismo que inventó la Secretaría de Turismo para no espantar a los turistas, la triste realidad es que aquí en el verano tenemos clima de sauna y basta.

La transpiración tiene cuatro efectos catastróficos en nuestro glamour. El primero de ellos son las manchas de sudoración. No hay nada más espantoso que encontrarse en el medio de una fiesta veraniega en la cual los anfitriones no tuvieron la decencia de proveer un ambiente climatizado, con un babero de sudor sobre el pecho y dos repulsivas manchas húmedas bajo las axilas. Sin aire acondicionado en nuestro verano no hay elegancia que aguante.

El segundo efecto sudorífico es el del efecto del pegoteado textil. Un típico ejemplo de esto es el caso de aquel vestido de seda que te conquistó desde la vidriera como si el mismo George Clooney te estuviera mirando a los ojos diciéndote con ellos: “tengo que ser tuyo”….y que ni bien lo estrenas en una de las tantas fiestas veraniegas, se adhiere como chicle a tu piel gracias al sudor que te produce el insoportable calor, la humedad y el hacinamiento.

El tercer efecto es el atentado a nuestro Make-up. Estoy segura que Faby Rojas y Sabry Ayala las mega regias ultra glamorosas artistas del maquillaje tiemblan cada vez que sus impecables clientas van a una fiesta hacinada y terminan con uno de estos efectos producidos por nuestro inclemente verano: las ojeras panda y la base pasada por agua. El primero ocurre cuando el sudor de nuestras frentes tras horas de baile al aire libre empieza a chorrear arrastrando con él una espesa masa de delineador y máscara que nos dejan dos tétricas ojeras negras bajo los ojos. El segundo ocurre cuando bailar al ritmo de la noche te dejó chorreando como si estuvieras en una clase de spinning y la base empieza a flotar por en cima de las gotitas de transpiración que salen de tu rostro. Lo más patético de esto es que la más probable es que tu mirada de panda junto con tu base cuarteada terminará estampada en las doscientas fotos que cargarán todas tus amistades en el Facebook.

El cuarto efecto sudorífico es el último y el peor de todos. Como nosotras somos regias y en el verano nos bañamos 4 veces al día generalmente este efecto proviene de terceros pero nos afecta directamente. Estoy hablando del efecto koatí producido por bailar ininterrumpidamente en discotecas hacinadas cuando los efluvios corporales colectivos empiezan a unirse dramáticamente en un punzante y absolutamente desagradable aroma que por nuestras latitudes llamamos katinga.

Nuestro look capilar tampoco se salva. Por más de que hayas empeñado tus joyas y vendido tus riñones para hacerte el alisado asiático que te garantizó tu peluquero de confianza que aniquilaría para siempre a tus rebeldes rulos; la humedad terminará indudablemente revolucionando a cada uno de tus rulos sometidos por el alisado generando una sublevación frizz bolchevique en tu cabellera.

Lo más irónico de todo esto, que en el país de Itaipú los veranos se caracterizan no solo por el calor, sino también por los infaltables apagones y bajas tenciones que terminan dejándonos sin el único alivio que hace sostenible las noches paraguayas: el aire acondicionado. A pesar de haber hipotecado la casa para comprar la última tecnología en lo que respecta a climatización, el Split fantástico que te hace dormir con frazadas en pleno verano, y pagar las subsecuentes elevadísimas cuentas de Ande, terminamos recurriendo al viejo ventilador de la abuelita que es el único que resiste a todos los cortes y apagones.

Si el apagón nos sorprende en una fiesta no nos quedará otra que implementar el antiguo y siempre fiel abanico system. Tengo una amiga que es una auténtica girl scout siempre lista a la hora de sacar el abanico. A pesar de estar a años luz de ser una abuelita, lo lleva siempre en la cartera y no duda en sacarlo cada vez que el calor empieza a amenazar a su glamour, generando envidia en todas sus amigas menos precavidas que ya están empezando a mostrar los primeros síntomas de deterioro subtropical. Ella fue mi inspiración y mi salvación ya que desde que la vi aireándose regiamente con su abanico español decidí implementarlo hasta en la pista de baile al más puro estilo Locomía.

06 octubre 2009

LAS TRABRATZIS

Si no conocen este término es porque lo acabo de inventar. Así he decidido llamar a esas mujeres cirujeadas en serie que parecen un engendro producto de la copula de un travesti y una muñeca Bratz de tamaño real. Yo no logro entender este look de estrella porno que hoy en día adoptan tantas mujeres. A donde fueron a parar la elegancia y el buen gusto, y sobre todo la DIGNIDAD de envejecer con gracia. De la gracia hemos pasado directamente a la grasa… porque no hay nada más GRASA que una cuarentona con pretensiones de vedette. Lo peor es que cada vez mujeres más jóvenes, que ni siquiera tienen aún líneas de expresión, empiezan a modificar su cuerpo, su cara, su pelo, sus uñas para convertirse en un clon malogrado de Pamela Anderson.

Las trabratzis son la apoteosis de la vulgaridad, y lo peor es que ni siquiera se dan cuenta. Se creen regias y “rejuvenecidas”; y van por la vida con unos aires de glamazonas onda Gisele Bundchen, de quien por supuesto no tienen en común ni la forma del ombligo. Las trabratzis son la glorificación de la burda come-hombres y son el síntoma de cuan decadente y chabacana está nuestra sociedad.

Tal vez la culpa sea de los medios. Por supuesto no de los medios glamorosos como esta revista, sino a aquellos en las que sale la chonga de turno con cara de turra, con siliconas hasta en las pantorillas, en alguna pose ordinaria y con algún patético titular como: “con mis nuevas lolas me siento más mujer”.

Espero que no me malinterpreten. Yo respeto muchísimo a la cirugía. No me parece una opción, es un DERECHO de toda mujer. Lo que odio son los excesos. Me encantan los retoquecitos que refrescan el rostro, las siliconas discretas que alivian complejos de las despechadas, las lipos y las cirugías que devuelven a las mujeres el cuerpo que sacrificaron por gestar a sus hijos. Las cirugías son mágicas a la hora de levantarnos la autoestima, y catastróficas cuando se emplean para crear un look erotizado.

Trabratzis Gone Wild

En realidad las cirugías son solo una parte del look estrella porno que adoptan algunas mujeres. Lo complementan y realzan con su vestuario, sus complementos que incluyen alargues, tintes, uñas postizas y maquillaje recargado. ¿Cómo identificar a una trabratzi? Créanme que es muy fácil. Están vestidas para matar, equipadas para la guerra y más tuneadas que un Subaru Impreza GT4 2009. Acá les paso una pequeña e infalible guía de las características de toda trabratzi.

Tranbratzi a la vista

Ojos: Dicen que los ojos son las ventanas del alma, pero esto no se aplica a las trabratzis ya que sus ventanas están bastante polarizadas por así decirlo. En primer lugar, lo más probable es que las repetidas cirugías le dejaron una cara de asombro permanente. De tanto estirarse les cuesta hasta parpadear y parecen sorprendidas hasta cuando duermen. De seguro tienen algún tipo de maquillaje definitivo, ya sea en las cejas o en el contorno de ojos. Las trabratzis se tunean todo, hasta la mirada y no sería nada raro verlas en el gym con pestañas postizas y lentes de contacto azules.

Típica mirada Trabratzi de sorprendida

Boca: Muchas mujeres van al cirujano plástico con la foto de alguna estrella de cine o modelo como referencia de lo que desean. Las trabratzis llevan un álbum: quieren la nariz de Susana Jimenez, las lolas de Luciana Salazar, los glúteos de Jennifer López, la mirada de Pamela Anderson y la boca…. de la muñeca inflable. Todas, absolutamente todas las trabratzis ostentan con orgullo un imponente jurú volado que nos deja perplejas dudando si acaban de recibir una trompada o están sufriendo una reacción alérgica al sushi.

Pelo: Las trabratzis sufren del síndrome de Barbie por lo que no se sienten completas sin el pelo decolorado y los alargues. El alargue, pelo que alguna vez perteneció a una quinceañera virgen de Quyquy’ó, por supuesto le cubre toda la espalda. Probablemente lo llevan batido y con bucles en las puntas para lograr un look más juvenil y mantener ocupados sus dedos. Como el rubio rejuvenece, cada año se van poniendo más blondas. Empiezan con claritos, que se van convirtiendo en mechitas que van decolorándose progresivamente hasta alcanzar el rubio pelo de escoba tan característico entre ellas.

Piel: Toda trabratzi lleva el sello de fábrica de las bandas: un tatuaje de mariposa al final de su espalda y se aseguran de llevar siempre jeans de cadera para ostentarlo airosamente. Su piel vive en un verano permanente y cuando no puede solearse recurren a la ducha solar o al bronceado con soplete que las deja medio anaranjadas.

Uñas: La trabratzis creen que pensar arruga por lo que se distraen pintándose sus uñas esculpidas y decorándolas con strass y florecitas. Cuando se hacen las recatadas (por ejemplo cuando van al juzgado a declarar en su octavo juicio de divorcio) se hacen la francesita pero ni aún así logran deshacerse de su ordinariez innata.

Cuerpo: A veces me pregunto que pensarán los arqueólogos del futuro al examinar a nuestra civilización. Seguramente se toparán con tanta silicona que hasta creerán que formaban parte de algún rito funerario de nuestro tiempo. Cuando encuentren la tumba de una trabratzi seguro creerán que se trataba de alguna sacerdotisa por la cantidad de “amuletos funerarios” que encontrarán sobre sus restos. Es que si fuera por ellas, se pondrían silicona hasta en la planta de los pies para aguantar sus tacones exuberantes. Como aman el exceso con la misma intensidad con la que odian lo natural, tienen más cirugías que MJ (que en paz descanse). Con la misma devoción con la que nuestras abuelitas renovaban sus votos ellas renuevan su bótox. Son las reinas del quirófano, para quienes la madre naturaleza es una madrastra desgraciada que les negó un cuerpo acorde a sus pretensiones y el tiempo es un villano cruel y ensañado con su cutis.

Vestimenta: El animal print es su segunda piel, no hay bicho cuyo pelaje no haya sido estampado en sus vestidos. El brillo y los bordados son un must a cualquier hora del día y si hay mucho sol pueden llegar hasta a encandilar a los transeúntes. Se viste siempre de un talle menos que el suyo. Esto se debe a que está convencida de que el espejo le engorda y cree que si se compra una talla S se le va a transmitir por osmosis el tamaño. La lycra es su mejor amiga pues cumple el papel fundamental de destacar la tanga. Los jeans que a veces son de hasta dos tallas menos suelen dejar chabacanamente en evidencia sus partes íntimas. Se echan encima cuanta minifalda encuentran y la complementan con profundos escotes que revelan con ordinariez los 5000 dólares que invirtieron en su cuerpo. Como se creen re diossas desfilan por las calles con pedestales en los pies. Para ellas se inventaron los championes con plataformas para que puedan verse altas hasta cuando caminan por Ñu Guazú.

Maquillaje: Lo llevan las 24 horas. Algunas seguro hasta duermen maquilladas para no horripilar a sus parejas en el medio de la noche. Le encanta resaltar su bótox labial con mucho mucho brillo que les da un semblante de comedoras compulsivas de guiso. Muchas lucen un pavoroso delineado labial muy evidente y probablemente definitivo. Llevan un revoque tan espeso que empavona todo lo que se acerca a su piel. Cuando cortan el celular tienen que limpiarlo con un pañuelito para sacar toda la base que quedó pegoteada. Cuando una desafortunada mosca se posa en sus mejillas queda mortalmente atorada.

Aroma: Una trabratzi siempre deja una estela. Se toman la frase “excitar a los sentidos” literalmente. Si falla en hacerlo por los ojos, se asegura de lograrlo por el olfato. La envuelve una vaporosa nube de algún perfume carísimo y fuertísimo que penetra hasta por los poros sin importar que sean las 7 am. Ellas no conocen las colonias ni las fragancias delicadas ya que la palabra “sutil” no existe en su diccionario. En los ascensores es mejor evitarlas porque probablemente se te contagie su perfume y te sientas chivada por el resto del día.

Sonido: A las trabratzis no solo se las ve llegar; también se las oye llegar. Sus tacos inmensos sirven para anunciar su llegada. Les encanta pisar fuerte sobre las baldosas para que todos las oigan pasar. Como tienen una propensión hacia el exceso siempre llevan una profusión de pulseras y cadenitas que suenan como campanitas cada vez que se mueven. Todos sus accesorios conforman una pequeña orquesta destinada únicamente a llamar la atención.

Profesiones: Fiscal de turno o abogada sensacionalista, modelo cachaquera, ex -modelo, esposa de gordo o viejo millonario, pantalla de gay, ex mantenida, vedette wannabe, entre otras.

Actitud: Lo que verdaderamente pone la cerecita en el aspecto de la trabratzi es su actitud. Van por la vida tratando de erotizar a cuanto espécimen masculino se les tope por el camino. Caminan como modelos aunque no les da el talle ni la estatura. Al caminar agitan sinuosamente su cabellera alargada y ponen cara de pucherito para realzar su botox, todo esto sin olvidarse de chupar los cachetes y la panza. Tienen dos maneras de caminar características: el “meneo de la serpiente” y el “metiendo sacando”. El primero se logra moviendo sinuosamente las caderas como si estuvieran bailando al son de algún ritmo caribeño y el segundo metiendo y la panza y sacando las nalgas y los pechos.

07 septiembre 2009

DESPIDIENDO A LA SOLTERÍA


El sueño de toda novia es que su casamiento sea perfecto y por supuesto envidiable. Calculamos cada detalle para que todo esté impecable y finísimo…como nosotras. Lastimosamente toda la elegancia y el glamour se van al tacho a la hora en que nuestras amigas organizan nuestra despedida de soltera. Para este ritual salvaje previo a la boda, la única palabra que suena con fuerza es: CHABACANERÍA.

Con la misma dedicación con la que nosotras nos encargamos de preparar con nuestras madres y suegras el menú, las flores y la decoración del gran día, nuestras amigas ponen manos a la obra para preparar la antítesis de todo lo que elegimos y soñamos para nuestra boda.

Si nosotras elegimos un vestido etéreo y reeegio diseñado por Flor Soerensen capaz de hacernos sentir, al menos por una noche en nuestras vidas, que rivalizamos en elegancia con la misma Rania de Jordania; ellas se encargan de crear un engendro de vestido de novia denigrante destinado únicamente a HUMILLARNOS públicamente. Te maquillarán con labios de payasa con rouge de larga duración, te pondrán un mosquitero en la cabeza y alguna peluca despeinada, escribirán alguna frasecita subida de tono en tu frente con marcador permanente, te harán llevar un ramo hecho con consoladores y pepinos y te harán lucir alguna aberración confeccionada con lencería, trapos viejos y las prendas más valles que encuentren en su camino. No dudes que tus amigas saldrán divinas, con algún tulsito tierno o tiaras de princesa a modo de comparsa sexy que acompaña a la Reina Moma.

Si nosotras elegimos un menú gourmet con los platos más deliciosos y bellamente presentados ellas se encargan de conseguir (solo Dios sabe donde) chocolates con forma de pene, tortas con forma de tetas y todo un surtido de pepinos y cuantos vegetales fálicos encuentran en el súper. Alguna ingeniosa se quedará sin pulmones inflando preservativos a modo de globos decorativos que luego alguna desgraciada añadirá a tu atuendo.

Luego se encargan de proveer la “diversión”, que por supuesto no es un trío de cuerdas ni la orquesta del momento, sino el stripper más groncho que encuentran en plaza. A pesar de que les rogaste de rodillas que lo único que no querías en tu despedida era un show de strippers (como toda novia recatada y respetable intenta hacer), tus amigas (a quienes los preparativos previos las tienen incendiadas con una especie de fiebre descontrolada) ni locas se privarán del espectáculo. Acto seguido te dirán que solo van a tomar unos traguitos y divertirse entre amigas. Los “traguitos” evidentemente serán 10 shots de tequila destinados a dejarte indefensa para cuando aparezca el gorila peludo en tanga y con el cuerpo aceitado que probablemente llegue a la puerta disfrazado de bombero, o en el peor de los casos de zorro gris.

Y cuando ya te encontrás totalmente humillada, disfrazada de la novia de Frankenstein, borraaascha, con un pepino gigante en cada mano y un pesoca valle y burdo sacudiéndote el paquete en la cara, tus adorables amigas empiezan a sacarte fotos mientras rezás mentalmente mil rosarios para que no se le ocurra a ninguna desubicada subirlas al Facebook y taguearte.

Para rematar te sacan a humillarte públicamente por todos los locales más regios de la noche asuncena y vos estás tan ebria que te olvidás que parecés un travesti disfrazado de novia y te seguís creyendo divina pensando que todos se ríen contigo, cuando en realidad todos se están riendo DE vos. Lo más patético es que a esas alturas tus amigas ya no tienen que esmerarse para seguir humillándote ya que estás tan jugada que te abochornás solita haciendo vuelta estrella enfrente a Sky, bailando La Macarena enfrente a Bambudha, meneándote “hasta abajo” enfrente a Coyote solo para terminar desmayada en la fuente de Kandi con un hilo de baba chorreando de tu boca. Con un poco de suerte al día siguiente no recordarás nada del triste espectáculo que hiciste la noche anterior. Pero lo más probable es que la paz no durará mucho. A la tardecita empezará a sonar tu celular y una a una, tus amigas maquiavélicas empezarán a refrescarte la memoria con flashes informativos y cada patético instante de tu despedida de soltera volverá a tu mente hasta dejarte catatónica por el espanto.

Pero en el caso de los novios, el ritual es aún peor… es un auténtico tsunami de chabacanería en la cual “el hombre de nuestra vida” y todos los orangutanes de sus amigos sacan a relucir aquel gen latente de australopitecos que les quedó remanente en el ADN. Parece que este gen, se activa, y con fuerza, en el día de su despedida. Como nunca he estado presente en una despedida de soltero, no puedo opinar sobre lo que ocurre “detrás de las bambalinas”. Pero más de una noche me he topado con un hombre semiinconsciente, subido a la carrocería de una camioneta, exhibiendo tristemente mucho más de lo que quisiéramos ver, acompañado de un ejército de neandertales eufóricos y desenfrenados, muchas veces más ebrios que el novio y otras tantas con el mismo traje de Adán que lleva el novio. Lo que nunca olvidaré (y crean que he tratado muchas veces de borrar la escena de mi cabeza) es la vez que una camioneta que llevaba a una comparsa nudista de hombres borrachos, quedó parada enfrente a Coyote, y todos tuvieron que bajarse a empujar la camioneta como Dios los trajo al mundo. El resultado simplemente: PA-TE-TI-CO!

06 agosto 2009

CITA A CIEGAS... ATRACCIÓN FATAL


A todas, aún a las más espléndidas, nos llega un momento en el que nos encontramos solas o terriblemente mal acompañadas y nos entra una especie de desesperación. Nuestro príncipe azul parece estar galopando en su corcel a toda velocidad, pero en dirección contraria. Ahí nos empieza a atacar el fantasma de la tía solterona. La que se quedó a vestir santos, a criar gatos o a recordar glorias pasadas al más puro estilo de la dramática Baby Jane. Al empezar a sentirnos solteronas en trámite no nos queda otro remedio que aceptar las sugerencias de nuestras amistades y embarcarnos en el terrible y patético reto de conocer “gente nueva” y terminar aceptando una o mejor dicho VARIAS citas a ciegas.

A pesar de que sabemos que dentro del género “gente nueva” se encuentra una infinidad de subtipos de mamarrachos y adefesios, nos armamos de coraje y empezamos a salir compulsivamente con todos los prospectos de alma gemela sin garantía que te presentan tus amigas, tus tías, tu madre o, en el peor de los casos, internet.

Ahí mismo terminás saliendo con el primo de la amiga, de la prima de tu amiga que a pesar de que te aseguraron que era el hombre ideal, en la cita te das cuenta que, tiene 38 y sigue viviendo con sus padres, te llega a la clavícula, disimula su incipiente calvicie con un patético combover y encima de todo eso cuando te habla treinta minutos ininterrumpidos sobre su pasión por la albirroja sesea terriblemente lanzzzandote escupitajos. Tras limpiarte la cara con la servilleta, empezás a maldecir el día en que aceptaste salir con este cavernícola y asumís el hecho de que este será el primer de muchos desastres.


Descartado el candidato de tu amiga, pasás al siguiente, el de tu madre. Gran error y lo peor de todo es que lo sabés de antemano. Los “candidatos” de las madres siempre son los peores. Pero como no te la vas a sacar de encima hasta que salgas con el hijo de su amiga no te queda más remedio que embarcarte en otra salida destinada al fracaso. Para convencerte seguro te dice que es de una familia “re bienuda”, “muy fino y buenmozo”, y todos esos adjetivos añejos que usan las madres para decir que es churro y tiene plata. Luego te cuenta, que su amiga le confesó que su hijo le dijo que no encontraba novia porque “las mujeres de este país están todas locas”. Y como vos no estás loca, simplemente desesperada, ambas madres se alían para unir las familias. Antes de que te pase a buscar ya estarán haciendo una lista mental de los invitados a la boda e imaginándose como se verán los nietitos. Acto seguido llega el hijo de la amiga en un auto fantástico, impecablemente vestido, el pelo perfecto, bronceadito y con un lomazo satánico, un bombonazo digno de ser hijo biológico de los Jolie- Pitt. Inmediatamente empezás a sonreir como pelotuda y a entretejer tus sueños de boda a los de ambas madres. ¡TON-TA! ¿Acaso te olvidaste que es el hijo de la amiga de tu mamá? En la cena, cuando te dés cuenta de que sabe más de moda que vos, se te va a prender la lamparita y comprenderás que el verdadero motivo por el cual no encuentra novia, es porque la “loca” es él, y como aún no ha salido del closet, su madre no lo sabe y le cree el cuento de que “las mujeres estamos todas locas”.

De pronto una se encuentra envuelta en un carrusel de ilusiones y decepciones. Las dos citas con las que empezaste se convirtieron en 40, en las cuales saliste con Pachuco Bailarín (el socio cachaquero y baboso de tu compañero de facultad), Mr. Big (el primo de tu amigo gay que tiene todo grande, el auto, la nariz y sobre todo el ego), Satánico Pandemonio (el metalero peli larguis que te llevó a tomar birras en un antro donde no querías ni apoyar tus zapatos), Kinder Sorpresa (el amigo de tu prima que parecía perfecto hasta que se rió y te encandiló su diente de oro), el Chico Migraña (el emo-looser que te presentó el novio de tu mejor amiga), Les Miserables (el mega looser compañero de trabajo de tu primo que te llevó al cine porque había una promoción 2 x 1, y al terminar te llevó a Mc Donald’s, donde remató sacando una calculadora en la caja para dividir lo que cada uno tenía que pagar). En síntesis, ya para la cita N° 20 una empieza a extrañar al hijo gay de la amiga de la madre…. Que al menos estaba re bien, compartía tus intereses y te llevó a cenar a un restaurante regio.


En la fase 2 de la desesperación. Cuando las 40 citas a ciegas han fracasado estrepitosamente. Decidís tomar al toro por los cuernos y recurrís, discretamente protegida por algún Nick sexy como gatita mimosa 23 (porque hay 22 pelotudas que se pusieron el mismo apodo antes que vos) a explorar las alternativas que ofrece internet, solo para constatar que el mundo virtual alberga más mamarrachos que el real. Los 100 mails que recibís en tu nueva cuenta revelan una amplia gama de geeks, nerds fans de Star Trek, degenerados sexuales, viejos verdes atrevidos, adolescentes calentones, inadaptados sociales y engendros con los cuales no compartirías ni siquiera la fila del supermercado. Tu computadora se transforma en una pecera a través de la cual te aparecen sapos y renacuajos mil veces más desesperados que vos y que jamás podrán convertirse en tu príncipe azul.


Como las mujeres somos perseverantes por naturaleza, no nos damos por vencidas y recomenzamos el suplicio de volver a embarcarnos en la enfermiza y patética sucesión de citas ciegas, bizcas y sordomudas. Como la esperanza es lo último que se pierde, seguimos jugando a la raspadita, y cada vez que nos sale “siga participando”, por más de que las probabilidades de ganar sean ínfimas, lo seguimos haciendo.


En la fase 3 (recuerden que la tercera es la vencida) la desesperación nos lleva a volver a aceptar las sugerencias de nuestras amistades. Como ya no confiamos en su criterio de selección, y hemos comprobado que aceptar una cita a ciegas constituye un serio peligro, aprendemos la sabia lección de filtrar previamente a los candidatos. Aquí les dejo unos tips de filtración infalibles:

1. Fijate muy bien en como describen tus amigas al “candidato” Si lo describen como Re bueno, sumale un re a feo. Agradeceles amablemente y gritá NEEXT!!!

2. Toda mujer del siglo XXI sabe que Facebook y Orkut son sus mejores aliados para filtrar al “candidato”. Ahí vas a ver sus mejores y peores fotos (sobre todo las que taguean sus amigos), sus intereses, gustos, actividades, etc.

3. Si aprobó los dos primeros puntos y decidís darle una oportunidad al salir con él tené preparada una salida de emergencia para escapar con gracia si el candidato resulta ser un indeseable. Pedile a una amiga que te llame al celular en una hora, con esa hora basta para saber si la cita va bien o no. Cuando te llame, según las circunstancias, podés responder la llamada saludando a tu amiga y hacer como si nada, o fingir que es tu mamá que te llama por una emergencia familiar que te permitirá correr como el correcaminos antes de que las cosas superen tu nivel de tolerancia. Recuerda que huir a tiempo no es cobardía.

4. Si se trata de un levante cibernético. Ultimá todas las precauciones. Citalo en un lugar discreto (para evitar que tus conocidos te vean por si te aparece vestido de Spock) y tené previstas dos llamadas de amigas por si tu criterio de filtración te falla en la primera hora.

5. Si todo va bien, pero simplemente no hay química y detectás que el “candidato” opina lo contrario, no te arriesgues a tener que lidiar con un acosador emocional que seguramente te acosará a llamadas y mensajitos patéticos y no correspondidos, cortá por lo sano. Te recomiendo que te memorices el número de algún delivery por si te llega a pedir el número de tu celular. Cuando te llame a tu supuesto número y le respondan Pancholo’s va a captar muy bien la indirecta.

6. Si todo sale bien, si saliste con el hombre perfecto de tus sueños, lo más probable es que seguís soñando. Esto no suele pasar en las citas a ciegas. Si llega a pasar, cruzá los dedos para que el reciba una llamada y tenga que salir corriendo como el correcaminos no sea él!!!

14 mayo 2009

FASHION FLASHBACK 80'S Y 90'S: ERAMOS TAAN RETRO

Antes de empezar este artículo debo hacer una aclaración. Este es un artículo de IN- VESTIGACIÓN. Espero que borren inmediatamente de sus rostros esa sonrisa victoriosa de creer que he delatado mi edad, porque yo, Nicoletta Fizzotti, nací en los 80’s según consta en mi cédula de identidad (que lastimosamente está perdida y no renuevo por falta de tiempo) y todo lo que escribo en estas líneas es absolutamente empírico. Me he guiado en fotografías y testimonios de mis amigas cuarentonas para redactar estas líneas.

Hecha la aclaración, pasemos al grano. Cuando somos fashion y nos vestimos a la última moda, nos creemos regias. ¿Pero qué pasa a los 10 años, cuando las fotos que testimonian nuestro look empiezan a perder el color, y todo empieza a delatar esa odiosa palabra: retro? ¿Que sucede cuando una visita insufrible pasa por nuestra egoteca: aquel rincón de la sala en el cual los portarretratos apiñados en una mesita o estante recogen bajo sus marcos de plata aquellos momentos inolvidables que hemos vivido: la fiesta de quince, el viaje de egresados, la foto de bodas, la del debut, y en mi caso la foto con Madonna, Carolina de Mónaco, Paris Hilton, Pavarotti y otras celebridades con las que me he topado en mis idas y venidas por el mundo? Lo más probable es que te comente con una sonrisita irónicamente inocente: “¡Pero que ochentosa estás en esta foto! Estás reee retro!”. Por supuesto le aclarás rotundamente que NO SOS RETRO SINO VINTAGE y le cambias inmediatamente de tema, para no darle pie a que siga lanzando darditos envenenados. Cuando se va, seguramente pasás a archivo todos aquellos testimonios de un look que delata la edad, y todos aquellos traspiés fashionistas por los que hemos pasado todas las mujeres que seguimos las tendencias al pie de la letra.



Este es un clásico ejemplo de una foto delatora de que fuiste una alegre ochentosa de cabellera alborotada. Si aún la tenés en la sala. Hacete un favor y QUEMALA!!!


Como ejemplo he decidido hacer solamente listas ilustrativas de las catástrofes fashionistas por la que hemos pasado nosotras, aquellas adolescentes de los ochentas y noventas. Es más que nada un paseo por estas décadas, recordando la moda y las costumbres. Si tienen más de 30 seguramente las recordarán.


LOS ELECTRIZANTES 80’s

CABELLERA ALBOROTADA: Valga la aclaración que digo electrizantes porque en los 80’s no existías sin el look electrocutado. Tenías que tener el pelo enrulado y encima rebatido y desordenado, tal y como si acabaras de meter ambos dedos en el enchufe. Los 80’s fueron la peor pesadilla de las que tenían el cabello lacio. Forzosamente tenían que hacerse un permanente. Y éstos eran taaaan vaaaalllleeeeessss!!!! Si no recuerdan los permanentes de los 80’s piensen en el pelo de los futbolistas de los 90’s que mantuvieron el look por una década más. Era sin duda un monumento capilar al mal gusto. Y el oloooor del producto duraba 10 días. Ni lavándote el pelo con lavandina te salía.

En los ochenta ardía el "big hair": pelo permanentado a radiar y totalmente alborotado y batido al punto de que las puertas podrían representar un obstáculo.


El big hair tenía que ir obligatoriamente acompañado de big jewelery para completar el look femme sauvage



Por supuesto que tras haber permanentado tu cabellera tenías que batirla hasta crear un halo de pelo para enmarcar tu rostro. Así fue desapareciendo poco a poco la capa de Ozono.... ATENCIÓN GREENPEACE: los peluqueros de los ochentas tienen la culpa!!!


Este es un ejemplo de una típica permanente ochentosa en la cual toda la cabellera era sometida a los químicos con particular énfasis en el nido de ratas que se tenía que tener sobre la frente. Tenían que ser empleados frascos y frascos de aerosol para sostener el look.


No necesariamente se tenía que someter toda la cabellera al efecto de los químicos. A veces bastaba solo con el nido de ratas para lograr un efecto dramático.

Juuuuro que Pelusa Rubín tenía este corte, en el flequillo era idéntico y luego caía laaacia su cabellera.

Este es un CLÁSICO look de los ochentas. Más de una adolescente, y futbolista cometió el traspié de creer que le iba a quedar bien. No es por nada, pero este look no le queda bien ni a la modelo.


Otro clásico era la cabellera batida y estirada para atrás. Por cada uno de estos looks desaparecía media pulgada de ozono.

Si eras una niña o adolescente probablemente no te salvaste de la popular cola de costado


Y si tenías permanente terminabas así...

Los hombres no se salvaban. Si eras rockero tu situación era peor. Tenías que compartir el peluquero, el maquillador y el vestuarista de tu groupie para estar en onda. Pelo Batido, maquillaje y mucho cuero y tachas te convertía en un autentico travesti.... digo rockero.


Y como podrán ver, este fue el resultado de tanto spray y tanto mal gusto : ni los niños ni las mascotas se salvaban! Seguro que esta patética familia habrá tenido la foto ampliada y enmarcada en la sala por años. Espero que hayan tenido el buen tino de pasar la foto a retiro, POR EL BIEN DE ESA NIÑA!!!


JEANS NEVADOS: Otra cosa sin la cual no te podías mover de la casa eran los jeans nevados (que para completar la catástrofe eran de cintura). Parecía que se había caído un frasco entero de lavandina sobre ellos. Y venía en todos los formatos: jeans, camperas, camisas, minis, shorts y hasta habían championes nevados. Era totalmente válido echarse encima todo lo nevado que tenías en tu ropero a la vez, por lo que uno se convertía en una auténtica nevera…. Oficialmente algo que hoy quisiéramos olvidar.

Este es un fantástico ejemplo del molde vaí de los jeans nevados de los 80's acentuados por: la cintura alta, pinzas y botamangas angostas rematadas en cierres.

No sé que es peor, su pelo batido, su camisa nevada o la sonrisa de idiota que no se da cuenta de que está cometiendo un crímen.



Acá estamos ante un combo ochentoso: jeans y camperas nevadas (con flecos)!


Seguro que este chamete era el más cool de la fiesta. Tiene el look COMPLETO: Jeans y campera nevados, zapatillas deportivas al tobillo, jeans rotos, bigote, mullet y los peores anteojos de la historia. HORROOOR!!! Les juro que me asusta más que Freddy Krueger.



La moda no tenía respeto hacia la inocencia de los niños. Ellos no tenían forma de saber lo arrepentidos que terminarían por haber posado para esta foto.


ONDA PUNK: el Punk británico se extendió al universo en los ochentas. Por supuesto que el look punk también llegó a nuestra aldea…. Con la pequeña gran diferencia que acá hacían 30ºC más que en Londres y no les puedo explicar como se sudaban bajo esos pantalones de cuero y de vinilo que tenías que llevar si implementabas este look. Lo acompañaban remeras rotas, maquillaje exagerado y patéticas pulseras de cuero y cintos con tachas. Las tachas en realidad tenían que recorrer tu cuerpo como varicela. Lo peor era que en esta aldea, podías ser punk solo de look, porque forzosamente terminabas en el Caracol bailando POP y seguramente en tus casetes solo tenías grabados los temas de las 3 blondas paradigmáticas de la década: Madonna, Cindy Lauper y Yuri. ¿I-pod? Ni lo sueñes…. En los 80’s ardían los walkmans que eran lo máximo de la tecnología y que fueron un cambio revolucionario, porque unos cuantos añitos antes de su aparición, tenías que llevar tu tocacintas GIGANTE al hombro para tener un acompañamiento musical digno para tu glamoroso look punk.


Dreadlocks y trencitas lilas... que horrooooor!!!


Look punk a la Lauper



Cure me tender... en esta foto le hicieron al pobre Elvis un look ochentoso al estilo The Cure



Este es el auténtico look Punk con cresta o mohawk en colores



Acá tenemos a una parejita punk... que ternura!



Pero sin duda el mohawk más ochentoso era el de Mr. T


En los ochentas los punks tenían toda la onda... pero los rockeros del "hair rock" no la tenían. Dan muuucha risa!

Acá tenemos varios ejemplos del Boombox... cuando el walkman era aún una utopía


Este era el equivalente ochentoso del i pod....


MICHAEL JACKSON: Como entramos en el plano musical, no puedo dejar de hablar del REY DEL POP. En los 80’s ya había incendiado su cabellera y ardía con su hit THRILLER, su guantecito de lentejuelas y su pantalón colí negro con medias blancas que enfatizaban su célebre “moon walk”. En nuestra república se hacían concursos de dobles de Michael Jackson en los cuales se presentaban una sorprendente cantidad de pilas que imitaban su look y sus pasos. Una acotación: en la época a los valles se los llamaba CHAMOS. Y los imitadores de MJ lo eran en su máxima expresión. De estos imitadores también surgió el término: Michael para referirse a los vairos.


Just beat it MJ!!!


El rey del Pop en su época de Thriller... la verdad que eligió muy bien el tema de Terror de su Video... porque daba y sigue dando MUCHO MIEDOOO!!!


No... este no es el guante de Mickey Mouse... era el célebre guante con lentejuelas de MJ



Para los que se olvidaron como hacer el moon walk... acá tienen el tutorial



LIKE A VIRGIN: En los 80’s la Reina del Pop, la única y siempre vigente Madonna, llevó a miles de adolescentes a adoptar su “virginal” look, con bodies de encajes, medias de red, tul, guantes, perlas y cruces, mil pulseras en cada brazo, cabello batido recogido de coté y muchas muchas tachas.

La chica material en sus inicios


Sooooo Madonna!!


LOOK MIAMI VICE: Léase pantalón blanco con alpargatas o zapatos blancos, remera en tonos pasteles y saco remangado. Sorprendentemente el look masculino más CHAMO de los 80’s fue inventado por Armani y seguido con fidelidad por los 2 VJ’s de la época: Ricardo Rodas Vil (morrocotudísimo) y Rubén Rodríguez (espectacular). Creo que hasta la fecha, Roberto Carlos sigue ochentosísimamente fiel a este look. Por suerte todos los demás lo han superado, aunque a Rubén Rodríguez le costó muuuucho dejarlo detrás. Anduvo remangadísimo por la vida hasta entrados los 90’s.


El célebre y ochentosísimo saco arremangado


En los ochentas no existías si no tenías un traje blanco al estilo Miami Vice


BIGOTUDOS: Todo adolescente a quien no le había brotado aún el vello facial seguramente sufría horrores en los 80’s por no poder usar el look macho man de Tom Selleck en Magnum P.I. Rubén Rodríguez si bien pudo desprenderse del saco remangado, no pudo hacer lo mismo con su bigote ochentoso, y lo sigue luciendo regio cada mañana en la tele. Pero se le perdona que quiera ser retro ya que su bigote es como su firma.


Tom Selleck en sus años de Magnum PI....puso de moda el vello facial en los hombres ochentosos


.... lástima que no le quedaba bien a todos!!


Otro Selleck Wannabe...


Acá tenemos otra de las peores modas de los 80's: el mullet. Este es un auténtico combo de Mullet con bigotes ochentosisimos e hiper patético....


Prom fashion victim... se salvó del bigote (probablemente porque sus hormonas pre púberes aún no lo habían dotado de vellos faciales) pero no se salvó del mullet....y el flequillo rebajado... que horrooooooooor!!!!

LOOK CARRINGTON: La TV de los 80’s fue marcada por Dallas y Dinastía. Por supuesto que la opulencia ochentosa paraguaya no podía cerrar sus ojos ante la ostentación de los Carrington, porque valga la aclaración, a los paraguayos nos EN-CAN-TA el overapá. La deco, la ropa, las casas, y por supuesto las fiestas tenían que ser hiper mega recargadas. El minimalismo era sinónimo de rasca. Tenías que echarte todo el ropero encima (haciendo énfasis en todo lo que tuviera lentejuelas), todo el maquillaje, todas las joyas y lucirte rodeada de un ambiente rococó lleno de firuletes y oropeles para ser una DIGNA REGIA Y CARRINGTONEZCA DIVA SUBTROPICAL DE LA OPULENCIA.


Falleeeeeezcoooooo con los Carrington!!!!!!!


Miren esas hombreeeras y esas pieeeelesss!!! Sooo Dynasty!!!


Talk about 80's excess.... brillos, volados, hombreras, caireles, aretes todo reee Carrington.


La mega malvada y uber beochhh de los 80's Alexis Carrington... avec Chapeau y sieeempre lista para darle una bofetada a Linda Evans!


PATINANDO Y BAILANDO POR LA FAMA: En esa época nada era por un sueño. Los 80’s eran ostentosos y para brillar en la noche tenías que echarte en cima tus polainas, tu vincha trenzada sobre la frente, tus calzas de licra brillosas, batirte el pelo con rabia, empolvorarte de sombra azul nacarada y mover el esqueleto a lo Jennifer Beals en FLASHDANCE. Ardía practicar Jazz con Nacho Cardozo o con Luis Calderini y salir a mostrar tus pasos a la catedral del ruido (el Caracol). Otra alternativa ochentosísima era ir a patinar al Gato Verde o a Roller Boogie, una discoteca de patines en los cuales, ataviadas de calzas, muñequeras, vinchas trenzadas, polainas y patines blancos con ruedas rojas dabas vuelta como pelotuda al ritmo de Boy George y Wham.


No necia... no se existían rollers todavía... patinabas con estos


A inicios de los 80's la película Roller Boogie inspiró a miles de jóvenes...


que muy pronto estaban patinando dando vueltas como boludos.


Tras muchísima práctica y otras tantas vueltas... mucho terminaban tan pro que hasta hacían flip flops con sus patines....


Las polainas eran otro clásico de los ochentas


Ardíiia el look Fama


Jennifer Beals causó furor con Flashdance


Cómo olvidar esta célebre escena de la película!


En los 80's también apareció la tortura... digo la gimnasia aeróbica de la mano de Jane Fonda (acá avec polainas y malla con volados)

ABULLONADÍSIMA: Toda quinceañera, novia o debutante no era tal sin un vestido armadísimo de tafeta con sobrepoblación de bolados, mangas y faldas globo. Y no olvidarse de las HOMBRERAS que venían cocidas en todo, desde los sweaters, sacos y camisas, y por supuesto hasta en los vestidos. Para los eventos menos formales, los atuendos no perdían su volumétrica presencia, en la forma de mangas mariposa, boleros enormes y pantalones gauchos rematados en anchísimos cintos con hebillas gigantescas. Hasta los aritos eran XL y no tenían nada de itos.


Este es un clásico modelito con volados ochentosos.... pa-té-ti-co!

Y esta es la versión con volado y estampado huber ochentoso

Otro clásico eran las hombreras (en este caso acompañadas de copiosos flecos!!) Uuuuyy!!!

Los hombres tampoco se salvaban de las hombreras, sus trajes parecían auténticos roperos


DESTAPE PLAYERO: Para deleite del público masculino, en los 80’s se extiende con furor el uso del colaless, que en esa época tenía que venir forzosamente en colores flúo. Si querías ser una chica 10, tenias que hacerte trencitas a lo Bo Derek y si eras de las osadas pegarte unas calcomanías florales en los senos que servían de bikinis. En tu walkman probablemente sonaban a radiar los temas de Luis Miguel: Cuando Calienta el Sol y la Chica del Bikini Azul. En los hombres no existía sin tu short mágico de Mc Gregor que cambiaba de color al mojarse.


En los 80's todas las mujeres querían ser la chica 10

Lastimosamente las trenzitas y la malla cavada no le quedaba tan 10 a todas...

Este es el famoso culo ochentoso

Pueden creer que esta era Valeria Lynch... acá con un clásico bikini molde ochentoso

No existías si no te echabas tu vestidito con print fluor...definitivamente no pasabas inadvertida

A finales de los 80's ardían las remeras tie and dye.... en colores fluor ooobvio
Y estas eran lo máaaximo.... se llamaban Hypercolor y cambiaban de color al tocarse... por nuestras latitudes existía el célebre short mc gregor que cambiaba de color al mojarse
Las clásicas pulseritas de goma fluor


Ni los anteojos se salvaban de la onda fluor.... estos causaron furor

LOS ECLÉCTICOS 90's



LA BANANA: En los 90’s, la cabellera batida fue. Pero dejó dos lamentables remanentes en forma de patéticas resacas capilares: la banana y el fleco batido o jopo. El cabello venía híper lacio, preferentemente planchado al más puro estilo lamida de vaca. Toda esa lasitud venía rematada con una inmensa y principesca banana sobre la frente o un Jopo híper batido y sostenido con mínimo 2 frascos de spray (tengan en mente el fleco insalubre de Cameron Díaz en Loco Por Mary). Completaban el look las célebres y coloridas hebillas de plástico de B+D que siempre tenían que combinar con tu ropa o no existías. Entre las modas capilares también tuvieron sus años de gloria el plumerito de Xuxa, las flores de plástico y por supuesto los mega moñazos de tela que venían en 3 colores: blanco, azul marino y negro.


En la foto de su cédula de los 90's probablemente tenían este look... y se habrán arrepentido por años ya que su validez duraba 10 años!


Por supuesto que para las fiestas te tenías que hacer una MEGA BANANA y rezar para que no se te parta por la mitad en el transcurso de la fiesta.

En este look se puede apreciar el combo banana y plumerito

Este es el célebre fleco de coté batido a lo Loco x Mary... un crímen de lesa humanidad


Que espantoso ¿no? Seguro muchas llegaban tarde al colegio por el tiempo dedicado a batir y fijar el fleco




Acá hay unos ejemplos de típicos looks quinceañeros de inicio de los 90's



DONT WORRY BE HAPPY: Con este hit musical sobrevino una tediosa moda de caritas felices estampadas hasta en la sopa. Las ponían en las remeras, en prendedores, en las tazas, en los anotadores, y sinceramente se volvieron tan “sopas” (término de la época) que hasta dejaron de alegrar.





JEANS BAGGIES: Imagínense este panorama. Un jeans de cintura, baggie y rematado catastróficamente en unas botamangas angostas con cierres. Esta silueta era un monumento al molde vaí que nos ha obligado a muchas a quemar las fotos de nuestra infancia. Y pensar que he visto un comeback de esta tendencia en Katie Holmes, que aún no entiendo como puede pasar de Armani privé a esos jeans remangados horrendamente noventosos con los que la he visto en varias revistas. Debería seguir los consejos de su hija Suri que a los 3 años ya la tiene clarísima!

Un tiempo causaron furor estos modelitos con apliques en cuero... que espantoooo!!!


Arriba dos pateticos ejemplos de Katie Holmes con jeans baggies remangadísimos

FUSHACAS: No me pregunten de donde salió este nombre. Así se llamaban a unos cintos de algodón que te tenías que enrollar por la cintura al más puro estilo de Curupí. Venían en tooodos los colores y las más regias ostentaban todo un arcoíris de fushakas en su ropero. Otro complemento textil eran las Bandanas, unos pañuelitos onda viejo oeste que te ponías en el pelo (onda Axel Roses), en la muñeca o en el cuello.

Fushaka

El ícono noventoso del rock Axl Rose con su célebre bandana


GRUNGE: Se trata de la mayor influencia musical en la moda. Nirvana arrasó con los 90’s e instaló un look desprolijo y relajado que se traducía en jeans roto, remera roquera, sandalia birkenstock con media blanca (reeee toque chino) y camisa XL a cuadros. En las mujeres era un must usar borceguíes (botas negras acordonadas tipo cuartelero) con vestidos largos con estampados florales.


Mar Jacobs, acusado de volver fashion al grunge

Esta era la típica facha: camisa a cuadros y jeans hiper gastados, pelo largo y desprolijo.


Las mujeres también usaban las camisas a cuadros de leñador

Clásico look grunge: vestido largo sobre pantalón y borceguíes

parejita grunge

Los jeans tenían que estar hiiiper gastados y rotosísimos


Singles, película culto de la época grunge
Otro típico look grunge: remera rockera, jeans gastados, camisa a cuadros, pelo largo y despeinado



Borcegos


Esto fue lo peooor de la época grunge: los overall o jardineros PA-TE-TI-COS

BUCANERAS: Este look convertía a toda adolescente en el clon de un futbolista. A mediados de los 90’s, de día se usaban medias blancas de algodón hasta la rodilla con alpargatas combinadas al tono, que obviamente al terminar el día terminaban marrones y al lavarlas se volvían duras y con “bigotes”. A la noche se usaban las populares medias bucaneras que iban hasta la mitad del muslo y que tenías que usar o con un HOT PANT o las escandalosas minis de la época con las cuales no se podía ni bajar una escalera.


media bucanera blanca onda futbolista


Esta era la típica media bucanera a media pierna
Las minis abotonadas de los 90's


LOOK A CUADROS: Los niños bien de los 90’s venían reproducidos en serie. Jeans claro, náuticos o timberlands, cinto de cuero trenzado y la inolvidable camisa a cuadritos. Completaba el look un sweater de hilo en algún tono claro o blanco que nunca iba puesto sino que se lo llevaba atado sobre los hombros. En invierno, el complemento perfecto para el look a cuadros eran los sweaters con rombos…. Que al fin y al cabo es como un cuadrado dado vuelta. Cero Glamour y absolutamente cuadrado, ideal para bailar en fila como lo hacían en esta década. No en vano muchos estancieros culís aún siguen fieles a este look.


Sweater con rombos... muchos seguramente se los robaban a sus abuelitos!

Típica camisa a cuadros Polo un clásico a cuaaadros... menos original que un sandwich de queso
Otro imprecindible accesorio era el sweater de hilo anudado al cuello


nauticos azul marino tanto hombres como mujeres los llevaban y no existías si no tenías un par


Los célebres timberland que nos cansamos de ver. Tengo un amigo que los sigue usando! Por supuesto que tiene menos onda que pelo de chino
CHALEQUITO SYSTEM: A los diseñadores noventosos les dio una época por hacer prendas transformables. Si era doble faz y desmontable seguramente se convertiría en un best seller. Las camperas reversibles y sobretodo las camperas con cierres en las mangas que podían transformarse en chalecos eran reee novedosas. Hasta venían championes que podías cambiarles la capellada mediante un cierre y relojes con varias mallas en distintos colores. Después de la campera con cierre se instaló por unos buenos años el CHALEQUITO usado indistintamente por hombres y mujeres. Éste hasta se volvió el apodo de un personaje que bailaba tecno e los parlantes del caracol y que no salía de su casa sin un chalequito sobre su remera. Todo un ícono noventoso.
típico chaleco de jeans abotonado de los 90's

Otro look lamentable: los chalecos de seda con jeans y blazer en los colores más horrendos: verde moco y bordeaux

SWATCH: En los 90’s eras un “helado de pollo” (término de la época para significar la inexistencia de algo o alguien) sin un swatch híper colorido en tu muñeca. Eran divertidos y coleccionables y tan preciosos que hasta venían con protectores de plástico en colores flúo para que no se rayen.

Swatch

Venían en miiiiles de diseños y modelos

Los famosos Pop Swatch

CALVIN KLEIN: Ya se que el desgraciado puso de moda a las anoréxicas con Kate Moss matando todo el glamour y la voluptuosidad de las diosas tops de los 90’s. Pero su influencia en esta década es innegable. La célebre campaña en la que salía la Moss en topless con un jeans de caído (que seguramente se le caía por escuálida) dejando ver el borde CK de su ropa interior se convirtió en un hit reproducido en el look de todos los adolescentes noventosos. Por supuesto que este look también fue implementado sin querer por alguna desprevenida que usaba bombachones debajo de los recién entrados de moda jeans de cadera, que al sentarse dejaban todo al descubierto.

Kate Moss y Mark Wahlberg en la célebre campaña de Calvin Klein que instaló la moda de los undies exhibidos

SOLIDO: Y hablando de jeans… tenías que tener un jeans sólido. Que cuenta la leyenda te dejaban un COOL-O mega super híper fantástico al momento en que te tirabas del balcón para entrar en ellos. Eran elastizados, y como se imaginarán por la referencia híper ajustados. Al ponértelos se te rompían las uñas y se te cortaba la respiración. Creo que el único baile que una podía hacer con estos jeans era el patético baile de “La Macarena”.

Cómo te ponías un jeans solido:
Paso 1


Paso 2

Paso 3


Y después de tanto esfuerzo no era de extrañar que te pase esto...

O esto...


Los del río autores de La Macarena... el bailecito más patético de los 90's


Instrucciones para bailar la macarena para los Arterioesclerósicos y patas de palo

90210: Por supuesto que estoy hablando de la serie original. Esta serie tuvo grandes influencias en el público adolescente. Para los hombres introdujo la patilla y el look onda James Dean de Luke Perry con camperas de cuero, jeans, remeras y botas tejanas y en las mujeres el popular flequillito inflado que se reprodujo hasta el hartazgo por nuestras latitudes y que empezaba siempre regio pero siempre terminaba torcido hacia alguna parte debido a la humedad.


Elenco original de 90210

LOCOLAMBADA: La música también dejó sus lamentables influencias en la moda noventosa. Entre las más patéticas se encuentran: la pollerita de lambada (shooorando se fue), los pantalones anchos onda Locomía o MC Hammer, las botas de Xuxa y los ciclistas elastizados que usaban para bailar los raperos de Technotronics.

Loooo-cooooo MÍ-A

Entre las excentricidades de este grupo no solo estaban sus abanicos, pantalones anchos, hombreras, boleros rebordados sino también los célebres zapatos puntiagudos de Locomía.... aclaración: POR SUERTE nada de esto estuvo verdaderamente de moda, solo sus músicas, que eran tan lamentables como su look

La danza prohibida...
Xu xu xu xa xa xa


Xuxa y sus Paquitas
La patética bota paquita
Do the hammer...
FIESTAS DE QUINCE: Para finalizar debo hacer una acotación. En las fiestas de 15 de los 80’s y 90’s todavía se bailaban lentas. Las caras de mongos de los románticos bailarines eran comiquísimas. No se imaginen a Fred Astaire y a Ginger Rogers, sino todo lo contrario. Se abrazaban, pero a distancia prudente de un brazo, o 1 cm menos según la osadía. Cada uno miraba para un lado diferente, ambos con cara de circunstancia. Si no te gustaba mucho tu pareja mirabas al piso con cara de resignación tratando de inventar rápidamente una excusa para pegarte un raje. Acá venían a la mano las típicas frases implementadas para rebotar al chambelán no deseado (porque siempre invitaba el hombre). Algunas chicas llegaron a ser verdaderas artistas del rebote. Los más frecuentes eran: me duele mi pie (jesuuuussss.... no había consideración luego hacia los sentimientos ajenos!!! No existe lo OBVIO que era este rebote), me duele la cabeza, ya tengo pareja (si.... el hombre invisible) y el SUUUPER MOJIGATEZCO "mi papá no me deja". Ah!!! Y no se olviden del "ya me vienen a buscar" (sin importar que hacía 10 minutos que llegaste). El trámite para que un tipo te invite a bailar en un quince era más largo y engorroso que el de la nacionalidad española. Era a través de intermediario. Le tenías que preguntar a una amiga, para que le pregunte al amigo, del amigo, del primo del vecino, del amigo, del hermano del chico/a en cuestión. Y luego de una rápida miradita (guaú disimulada, en la cual la tipa se ponía en pose simulando que no se daba cuenta de que le estaban relojeando para dar el visto bueno) se asentía o se inventaba uno de los célebres rebotes. Y luego, intermediario de por medio, eran FORMALMENTE "presentados" a pesar de que seguramente ya se conocían, se habían visto 1000 veces y seguro que hasta bailaron juntos. Ahí recién se procedía al baile, tras unas charlas cortitas que generalmente iban de "que tal" a "que lindo está el tiempo" o "que buena está la fiesta" y luego directo al salvatore "vamos a bailar" y ahí se acababa toda la conversación.


Y ahooooraaaaa despierta la mujer que en mi dormiiiiiiaaaaa.....