26 julio 2011

Tom y Jerry: Persecuciones Musicalizadas & All That Jazz




No suelo hablar mucho de mi vida personal en esta columna. Pero creo que mi relación con Tom y Jerry amerita hacer una excepción, porque mi vínculo con ellos es seguro similar al que muchos de ustedes tienen. En lo personal, además de admirarlos enormemente, creo que tengo mucho que agradecerles.

Como digna diva que soy, seguro estarán boquiabiertos al leer estas líneas. Se habrán imaginado que alguien como yo tendría un dúo de ídolos más refinados como: Sartre & Beauvoir, Jekyll & Hyde, Gala y Picasso, Frida y Diego, Dolce y Gabbana, Bergdorf & Goodman, Napoleón y Josefina,  Kurt y Courtney, Bonnie y Clyde, Romeo y Julieta, Truffaut y Ardant, Bogart y Baccall, Cher y Bono, Gainsbourg y Bardot, Ari y Jackie, Gracia y Raniero, o Kate y William. Pero para serles sincera, entre todos ellos me quedo con Tom y Jerry.

Tom & Jerry es sin lugar a dudas el dibujito que más marcó mi infancia. Obviamente yo en ese momento aún no lo sabía. Su influencia fue silenciosa y sutil y sólo con los años pude percatarme de todo lo que había aprendido viendo sus incesantes persecuciones.

En primer lugar aprendí que los zapatos dicen mucho sobre quien los lleva. A veces basta sólo con mirarlos para saber con quién se está hablando. En “Tom & Jerry” para identificar a un ser humano bastaba con mostrar sus piernas y sus zapatos. Sin siquiera ver su rostro ya podíamos intuir si la persona en cuestión era una diosa seductora por sus tacones y piernas torneadas de sinuoso andar; un ejecutivo atareado por sus mocasines negros lustrados y el inconfundible traje gris; una diosa doméstica por su falda cincuentosa y cómodos zapatos de punta redonda o la siempre hacendosa y mandona Mammy por sus inconfundibles pantuflas coloradas.

Otra lección importante fue comprender que las persecuciones, por más intensas que sean, nunca llevan a nada. Jugar a ser Tom en la vida real, persiguiendo ya sea a tu némesis en búsqueda de venganza, o a tu interés amoroso buscando conquistar su amor no correspondido, suele tener resultados previsiblemente catastróficos. Jugar al gato y al ratón también puede resultar altamente patético de observar.

Por supuesto que de sus persecuciones no sólo aprendí a evitarlas a toda costa, sino también que el ingenio siempre vence a la fuerza bruta. Jerry fue un excelente maestro a la hora de instruirme sobre como eludir a personajes nefastos que atentaban contra mi integridad física y emocional. Gracias a sus lecciones, pude aprender que a pesar de tener todas las de perder, con un poco de astucia, podemos esperar el momento adecuado para darle una buena y merecida patada en el trasero a aquellas personas nefastas que alteran nuestra existencia.

Además, la peculiar relación de amor y odio entre Tom & Jerry innegablemente fue altamente instructiva. Todos tenemos en nuestras vidas ya sea una pareja, un familiar, amigo, o conocido que toma la mala costumbre de molestarnos constantemente, tirándonos bombitas hasta sacarnos de quicio, convirtiéndose en el principal antagonista de nuestro día a día. Gracias a esta relación animada comprendí que  juegan el papel del gato Tom en nuestra vida, lo juegan simplemente porque no pueden ir contra su naturaleza, por lo que hay que comprenderlos y aprender a vivir con ellos.

Pero sin lugar a dudas, por lo que más agradecida les estoy a estos adorables dibujitos de mi infancia, es por haberme introducido al maravilloso mundo del jazz. A la hora de buscar la banda sonora de mi vida, siempre encuentro en este estilo musical el acompañamiento ideal para mi existencia.

29 junio 2011

Amistades Peligrosas



La amistad es algo maravilloso, el único problema se presenta cuando por inocentes, nos pasamos de amistosas y terminamos empleando el rótulo de “amiga” indiscriminadamente. A las amigas hay que elegirlas muy bien, porque no todas las “amigas” son verdaderas amigas. Muchas de ellas son viboritas triperinas agazapadas, que al más puro estilo de zorras disfrazadas de ovejas, están siempre listas para emponzoñar nuestras vidas en la primera oportunidad que se les presente. Por este motivo, he hecho una lista de aquellas amistades peligrosas que todas debemos evitar.

La amiga serruchera: Ésta sin lugar a dudas ocupa el primer lugar en nuestro ranking de amigas indeseadas. La serruchera tiene un apetito voraz por los hombres y por insaciable esta nefasta jamás discrimina. En materia de hombres para ella todo vale y los novios y esposos constituyen uno de los platos preferidos de su menú. El sólo hecho de que tu novio tenga registro de dominio lo hace más apetecible para ella. La muy patética empezará a fantasear con él como si se tratara de un plato suculento y no descansará hasta que logre saborearlo. No peques por necia y no permitas que tu pareja pase a convertirse en su plato del día. ¡Nada tuyo debe figurar en su menú!

La amiga fotocopia: Estas “amigas” no pecan por malas sino por plagas. No existe nada más patético e irritable que tener una clon wannabe entre nuestras amigas. Todo lo que te ponés, todo lo que hacés y todos los sitios que frecuentas a ella le FASCINAN y lo manifiesta copiándote en todo. Si te teñís el pelo de naranjado ella aparecerá al día siguiente con senda cabeza de zanahoria; te copiará todo tu ropero y si lo que te ponés no lo encuentra en plaza, de fija te lo pedirá prestado para sacar el modelo con su modista… Al comienzo seguro te deleitará tener cerca a alguien que te admire tanto, pero de seguro a la larga te empezará a frikear su obsesión por ser como vos y te sacará de quicio su falta de personalidad.

La amiga doble cara: Siempre que estés cerca será la más “divina” y estará de acuerdo con todo lo que digas y todo lo que hagas; pero basta que te ausentes un segundo para retocar tu rouge y ya estará hablando pestes y culebras de tus “elecciones de vida” y “manera de pensar” acuchillándote al más puro estilo asesino serial con quien le preste el oído para escuchar todo lo que tiene que decir sobre vos. Como siempre es tan amorosa gua’ú contigo, te costará creer aquello que anda diciendo a tus espaldas, pero más te vale que te despabiles antes de que te incinere con su venenosa lengua triperina.

La amiga chismosa: Todas tenemos una amiga que peca por boca suelta ya sea por mete pata o porque no puede con su alma de conventillera. Se encargará de difundir con nombre y apellido todo lo que le rogaste encarecidamente que no repita. Si la usas de confidente ¡fuiiiste! ya que ni bien se le presente la oportunidad sacará a ventilar todos tus trapos sucios y todas tus intimidades pasarán a ser de vox populi. Tenes que detectarla antes de que te conviertas en la comidilla de la aldea.

La amiga tapita: Esta amiga de tan borracha vive tirada por el piso e irremediablemente siembra el caos en todos tus sábados de parranda. Sus incidentes e indiscreciones de borrachina te meterán en problemas con tus padres, tu novio y todas tus amistades y siempre terminará aguándote los fines de semana ya que tendrás que servirle de niñera, enfermera y chofer.

La amiga chicle: Este tipo de amiga, es muuuy común. Terminarás pasando casi todos los días, con ella. De tanto ir a tu casa se comporta como si fuera la suya, te vacía la heladera, se meterá en tus discusiones familiares y de tanto estar allí hasta seguro ya tenga su lugar fijo en la mesa familiar. Te seguirá a donde vayas como tu sombra. La única diferencia es que tu sombra no habla y no molesta. Los pocos minutos del día que no pase contigo seguirá omnipresente ya sea a través de interminables llamadas telefónicas y constantes mensajitos a tu cel o black berry. Cuando tengas novio parecerá tu Tomasita y tendrás que pedirle encarecidamente que te dé un respiro para que puedas tener algo de intimidad con tu otra media naranja.

La amiga rata: es la miserable del grupo. Nunca, pero nunca pone plata, y cuando pone, siempre pone menos que los demás. Ella es la reina del ahorro a cuestas de tercero y domina el arte de hacerse la tonta para evadir sacar la billetera. Además de rata, sabe sacar provecho. No sólo no pone guita, sino que trata de sacarle a las amigas y quedarse con el vueltito. Es la primera en proponer hacer una vaquita para pagar algo, y como ella es la que organiza, nadie se percata que la única que no aportó un peso fue ella. Las pocas veces que se digna a aportar algo, le saca el jugo al máximo: ¡si pone el auto, todos le tienen que pagar la nafta y si se exceden del kilometraje no duda en cobrarles un fee  por el cambio de aceite! Nunca invita, siempre es invitada y no es de extrañar que llegue con manos vacías a tu cumpleaños n° 18, ¡total todavía te debe hasta tu regalo de quince!

La amiga interesada: Si tu cuenta bancaria posee muchos ceros, tendrás una lista interminable de “amigas” de esta calaña. Ha perfeccionado el arte de chupar la media para sacar cuanta ventaja pueda de tu status y tus millones. Por más que no tenga un peso partido por la mitad, siempre se la ingeniará para marcar tarjeta en el VIP de la disco ordenando champagne a cuenta tuya. Te llorará miserias y hará brillar hasta tus medias opacas de tanto sobarlas para que la termines invitando de vacaciones contigo. Siempre y cuando tu billetera siga cargada la tendrás “incondicionalmente” a tu lado, pero ante el menor giro de fortuna o caída en desgracia será la primera en borrarse del mapa, no contestando ni tus llamadas por andar muy ocupada buscando una nueva sponsor oficial para sus ambiciones.

La amiga agujero negro: Su densidad genera un campo gravitacional que te chupa toda la energía. Ella vive deprimida y argelada. Todo le sale mal, nada le gusta y nada la consuela. Te usa de psicóloga ad honorem y paño de lágrimas y mocos. Como vive desdichada le tiene alergia a la felicidad ajena por lo que no duda en aguar todas tus alegrías contagiándote su mala onda. Para completar su cuadro, todo gira en torno a ella y a SUS problemas. Si bien te llama a cualquier hora para contarte entre lágrimas y sollozos que se peleó con su terapista o a plaguearse como si fueras radio Ñanduti, ni se te ocurra contar con ella cuando algo en TU vida no sale bien. Ni bien empieces a desahogarte cambiará el tema de conversación para avocarse nuevamente   a SUS problemas, que obviamente son muchísimo más serios que los tuyos.  Su enojo con la vida la hará tan pesada que terminarás evitándola como al dengue, aunque lastimosamente no existen repelentes contra las amigas densas.

06 junio 2011

El rey de la casa: ¿qué clase de padre reina en tu hogar?



Padres, los hay de todos los tipos: gruñones, amorosos, modernos y tradicionales. Convengamos que los tipos de padres son tan variados como los tipos de madres. Pero si hay algo que todos tienen en común, es que todos ellos se creen los “reyes” de la casa.

En ocasión a los festejos del día del padre, y siempre fiel a mi aversión hacia las cursilerías, les presento algunos de los tipos de padres que reinan en sus casas. Ojalá que estas caricaturas les sirva para identificar al suyo y definir si se trata verdaderamente de un rey…. ¡o de un tirano!

El Padres Guardabosques: Durante toda la infancia de sus hijas, son los padres más protectores, cuidadosos y tiernos de la tierra. Pero cuando llega la adolescencia y sus princesitas empiezan a desarrollar algún asomo de curvas, se transforman en la peor pesadilla de sus princesas y, por añadidura, de los príncipes de éstas. ¡Los celos los consumen y ni siquiera se molestan en disimularlos! Cada vez que su hija se va de parranda saca un centímetro para medir el largo de su falda y aprobar o censurar su look. Si está muy escotada, con la panza al aire o con un vestido ceñido al cuerpo, más escandalizado que pa’í en misa negra, la manda directamente a la habitación para que “revise” su vestuario y se ponga algo más recatado. Lo más probable es que sus hijas salgan vestidas de la casa como monjas, obviamente llevando la mini y el top de cambio escondido en la cartera. Cuando los pretendientes de sus princesitas las visitan se pasan controlándolos sigilosamente como agentes de la CIA, llegando incluso a ponerse a limpiar frente a los nerviosos noviecitos su colección entera de escopetas. Si carecen de armas, las suplen con su mirada intimidante y constantes advertencias con vozarrón autoritario.

El  Papá Cool: Estos padres están a la última. Comparten con sus hijos su pasión por la moda, por la tecnología, por lo retro, por los videojuegos y la música. Hasta ahí todo bien. El único problema es que tarde o temprano su “buena onda” empieza a sacar de quicio a sus hijos. Cada vez que vienen de visita los amigos de sus hijos, el papá cool cree que vienen a visitarlo a él y los monopolizan charlando sobre el origen del trance, debatiendo sobre los mejores discos de Pink Floyd, comentando la última película de Tarantino e informándoles sobre las mejores aplicaciones para el iPhone. Lo que empezó siendo un padre canchero, se convierte en un papá intolerablemente denso. Al punto que los hijos se ven forzados a tener que ser ellos quienes fijen límites…. ¡Pero a sus viejos!

El Padre DT: Su condición de futbolero de corazón los hace amar a su club tanto como a sus hijos. Lo primero que hace al enterarse que va a ser papá es hacerle socio y comprarle una remerita de su club. Tampoco es de extrañar que llame a su primogénito Salvador en honor a Cabañas, José Luis en honor a Chilavert o Juan Ángel en honor a Napout.  Sus hijos tienen carnet de socio antes que cédula de identidad y probablemente aprendan a decir Cerro u Olimpia antes que papá. Su pasión casi obsesiva por el futbol no se acaba en el merchandising. Él sueña no sólo que sus hijos compartan su amor por su club, sino también que éstos algún día integren la albirroja, por lo que empieza a entrenarlos antes de que aprendan a caminar. 

El Padre Prusiano: Más mandón que sargentos de cuartel, a estos padres sólo le faltan las trompetas y el uniforme verde. Son estrictos, ultra conservadores, disciplinarios y amos y señores de todo lo que hay en la casa (personas incluidas). Su casa se rige por un estricto orden militar donde todo está sujeto a un horario inquebrantable y a una autoridad incuestionable. En el escalafón de mando familiar el papá prusiano es siempre el General del Ejército, la madre la Coronela y los hijos los cadetes. No duda en castigar a cualquier hijo que ose salir de la fila, alterar el orden  o desafiar su autoridad. No es dado a la conversación ya que en vez de hablar, manda y en vez de retar, ladra. Es todo trabajo y nada de ocio y sostiene que el relajamiento y la recreación son para los haraganes y zánganos. Las cosas que más le sacan de quicio son la pereza, la insolencia, los zurdos y los pelilarguis. 

El Papás Pachá: Es el polo opuesto del padre prusiano. Se olvida de todo, es fresco, impuntual y nunca se puede contar con él para nada. Es de los que se levantan a las 10 de la mañana y le gritan a sus hijos: “¡Apúrense que van a llagar tarde al colegioooo!”. El  muy kaigué trata a sus hijos como sus ordenanzas personales, pidiéndoles que le acerquen el control remoto o le traigan la cerveza de la heladera. Si bien llega tarde a todos los actos del colegio, jamás se pierde sus partiditos de futbol con los cuates. Este tipo de padres son más hijos que padres, y generalmente sus hijos (notoriamente más responsables que ellos) son quienes tiene que recordarles los compromisos, sacarlos de sus apuros y encontrarles hasta el celular que dejaron por distraídos dentro de la heladera….obviamente junto a la cerveza.

El Padre Quisquilloso: Ama criticar tanto como ama corregir, haciendo visible hasta las más pequeñas equivocaciones. Su perfeccionismo no se agota en su persona, extendiéndose hacia lo que espera de su esposa e hijos. Este tipo de padres son doctorcitos todólogos absolutamente convencidos de que ellos saben hacerlo todo mejor. Como nunca está satisfecho, adquiere el hábito de plaguearse más que su esposa (quien vale la pena aclarar, ¡tiene todo el derecho de hacerlo!). Siempre está a la defensiva y siempre cree que tienen la razón. Pero sin lugar a dudas, lo más tedioso de estos padres son sus sermones. Sieeempre tienen una lección para cada ocasión. Cada vez que empiezan con algunos de sus interminables sermones magistrales sus hijos sienten ganas de gritarles: “¡Ovaleemaa!!

El Padre Ausente No lleva a sus hijos a la escuela, ni conoce el nombre de la maestra. Lo más probable es que los compañeritos de sus hijos lo conozcan recién el día de su colación de sexto curso. Su nivel de colaboración en la casa es absolutamente nulo: no cocina, no lava, no plancha, no cambia pañales, no barre, no choferea. ¡Nada de nada! Como está convencido que la función paternal es únicamente servir de chequera, se limita a proveer y probablemente sus hijos terminen viéndolo con cara de banco. Su lema: “Yo cumplo con mantenerlos y que su mamá los críe”. Es el típico ejecutivo workaholic que vive por y para el trabajo. Como trabajan 17 horas de lunes a sábado, pueden pasar meses enteros sin verles la cara a sus hijos, por lo que terminan regalándole una Barbie a su hija por sus 16 convencido de que cumplía 8.

El Papá Fanático: Sus hijos son su mundo y el orgullo excesivo que siente por ellos los lleva a convertirse en una especie de chirolero obsesivo. Se pasa mandando fotos de sus hijos de mil quinientos KB por mail a todos sus amigos y conocidos, se pelea con los árbitros en los intercolegiales de sus hijos por ciego y con sus maestras cuando les ponen malas notas. Como los portarretratos le quedan cortos, tiene en su haber cuanto objeto pueda llevar el rostro de sus preciosos hijos: remeras, tazas, protectores de pantalla, alfombras, mouse pads, toallas, almohadones, sábanas, llaveros y hasta tatuajes en su piel con sus caritas. Este tipo de padres no son tan tediosos para sus hijos como lo son para los prójimos que tienen que escucharlos hablar una y otra vez de los innumerables talentos de sus hijos. Cada vez que llega a la reunión de padres del colegio todo el mundo huye por sus vidas para evitar escucharlo. Pero esto no lo desalienta. Si no encuentra a ningún conocido con quien compartir las proezas y hazañas de sus brillantes criaturas, no dudará en compartirlas con algún desconocido desprevenido.

El Papá Migraña: Vive enojado o de mal humor, a tal punto que sus hijos lo llaman “nube negra”. Cuando amanece piré vai, remata su mala onda con sus hijos y es tan cascarrabias y gruñón, que cuando está de luna o hay viento norte, sus hijos prefieren ponerse a estudiar las tablas de multiplicación por moto propio con tal de evitarlo. 

El Viejo Verde: Sus hijos lo llaman viejo, ¡pero por verde! Este tipo de padres en plena crisis de la mediana edad son la peor pesadilla de todo hijo, ¡y ni que hablar de las HIJAS! Se ponen viscos cada vez que pasa una chica y cuando alguien despierta verdaderamente su interés (algo MUY frecuente) no dudan en relojearla, piropearla y ponerse a flirtear descaradamente frente a sus muy espantados hijos, quienes para el padre en ese momento son invisibles.  Pero definitivamente lo peor de estos padres, son las oportunistas madrastras wannabes de 18 años que los rodean.

El Papá Tacaño: Su lema de cabecera es “Sólo dar lo Justo y necesario”. Cuentan hasta las moneditas de 50 Gs y hacen pasar papelones a sus hijos con las cosas que reciclan. ¡Pueden incluso llegar al extremo de reciclar hilo dental para hacer economía! Viven quejándose de la inflación, de los precios absurdos y criticando el “tren de vida irrealista” de su esposa y el consumismo de sus hijos adolescentes. Para ellos la palabra “shopping” es un sacrilegio y su palabra preferida es “ahorro”. Cuando sus hijos empiezan adolescentes empiezan a salir de noche, con suerte le sueltan 20.000 Gs, ¡advirtiéndoles de no gastar demasiado e indicándoles que traigan vuelto! Los prójimos terminan la noche chupando hielo para calmar la sed, para poder traer algo de vuelto cuando regresen a su casa. ¡Caso contrario, tienen asegurados que arderá Troya por su despilfarro!

El padre Buenudo: Este papá buenazo y confiado da todo a sus hijos y cree en todas y cada una de sus más patéticas excusas. Ellos tienen clarito que usando las palabras convenientes en el tiempo conveniente podrían conseguir lo que querían y convencerlo de cualquier cosa. Si su  hijo se gasta toda la mensualidad en farra, ni su cara de trasnochado hará dudar al padre buenudo de la veracidad del cuento chino de que el perro se comió su billetera! Este tipo de padres peca por bonachón y crédulo y termina convirtiéndose en la víctima eterna de sus hijos.

27 abril 2011

Madre hay una sola, pero tipos de mamá… ¡MILES!


Cumpliendo el juramento que hice el año pasado sobre la tumba de Farrah Fawcett y que este año renové sobre la tumba de la regia Elizabeth Taylor, de no escribir nada melindroso ni cursi sobre las madres en mi columna, este año, he decidido hablar sobre los distintos tipos de madres.

Todas sabemos que madre hay una sola, pero también tenemos clarísimo que TIPOS de madre hay MILES. A cada quien nos tocó una mamá única e irrepetible, y todas ellas con algún rasgo distintivo que las hace algo difíciles de sobrellevar en el día a día. Cuando nos desahogamos con nuestras amigas sobre las penurias que a veces nos hacen pasar, empiezan a brotar centenares de historias sobre peleas, llantos y risas y nos damos cuenta de que no somos las únicas en haber deseado alguna vez que la mamá de nuestra mejor amiga nos adoptara. ¡No estamos solas en el mundo! Todas nuestras madres sin lugar a dudas tienen muchísimas virtudes….pero el combo siempre trae alguna que otra maña.

Ahora pasemos a abordar esta selección de tipos de mamá, en la que seguro encontrarán varias características de la madre que tienen en casa….¡o frente al espejo!

La Madre Sufrida: Es el fiel retrato de la victima eterna y ha hecho del chantaje sentimental su profesión. Nos recuerda una que otra vez que ELLA nos PARIÓ (por supuesto con MUCHÍSIMO dolor tras 34 horas de parto) y cada vez que se siente no despreciada por sus hijos (cosa que suele ocurrir varias veces por día) larga alguna letanía del tipo: “Y pensar que en mi época no existían los pañales desechables y los tenía que lavar A MANO, años me pasé fregando tus chiripás y vos ahora no tenés tiempo de llevarme un ratito al súper…. ¡criarás cuervos!” Al crecer se enferma de hobbie para llamar la atención y por más de hagamos todo lo posible por acompañarla de consultorio en consultorio para tratar cada una de sus múltiples ñañas, basta con que una vez no podamos hacerlo, para que le llame llorando a su comadre a quejarse de que la tenemos olvidada. Cuando nos vamos de la casa espera visitas diarias, y si no las cumplimos nos recibe con un: “Ahhh… ¡Apareciste!”. Si no la llamamos por un par de días, al contestar el teléfono se hace la que no reconoce nuestra voz agregando: “Es que hace taaanto que no me llamás….”

La Mamá Esponja: Es la típica madre absorbente, controladora y posesiva. Quiere que sus hijos siempre hagan lo que ella quiere, y COMO ella quiere. Para ella rige la ley de los tres siempre: siempre niños, siempre inútiles y siempre míos, por lo que está convencida que nunca dejarán de necesitarla para resolver todos sus asuntos. Nunca supera la costumbre de decidir por ellos. Y cree que como eligió su primaria, tiene derecho a elegir hasta su carrera. Cuando OSAN manifestar su opinión ella los ignora o los mira como si le estuvieran hablando en arameo. Es la típica metiche que quiere saber todo sobre sus hijos y sus amistades, y no descansará hasta lograrlo. Como no tiene vida propia y vive a través de sus hijos, éstos tienen que hacerla partícipe de absolutamente todas sus experiencias y decisiones. Desde su más tierna infancia va tejiendo sus redes informativas como toda una súper espía y no duda en irrumpir en todas y cada una de sus relaciones amorosas, sociales y hasta laborales. Su principal temor es que se le rebelen los hijos y decidan por sí mismos por lo que no acepta ningún tipo de disenso. Ante cualquier cuestionamiento ella contesta con un tajante: “Porque Sí”. La decisión ya está tomada y nada que los prójimos puedan hacer le hará cambiar de opinión.

La Mamá Ciclotímica: Es toda una caja de sorpresas. Uno nunca sabe hacia qué lado va a patear. Si amanece de buen humor es la reina de la paciencia y de la comprensión. Pero cuando amanece revirada es capaz de explotar con una fuerza tsunami-volcánica ante la más mínima provocación. Cuando amanece pirevaí, los castigos, los plagueos y los gritos están a la orden del día. Al crecer los hijos, como ya no les puede castigar, el sarcasmo se convierte en su nuevo canal de desahogo, adquiriendo todo el encanto ponzoñoso de un dragón de Komodo. Sus insultos y comentarios fuera de lugar, son capaz de arruinar hasta la cena familiar más amena. Pareciera hasta que aprovechara las festividades y reuniones para hacer gala de su mal carácter.

La Mamá Sobreprotectora: “¡Cuidado!” es su palabra favorita. Ella no sólo se encarga de solucionar los problemas de sus hijos, sino también hace lo imposible por evitárselos. Seguramente los prójimos ven hasta la más inocente calesita como si fuera una montaña rusa ya que cada vez que se acercan a una su madre grita desaforada: “¡No te subas ahí, porque te vas a caeeeer!! ¡Cuidaaadooo, atájate fueeerteeee!”. Está convencida que sus hijos están hechos de cristal y que la más leve caída puede ocasionar daños irreparables en sus frágiles cuerpecitos. Es la típica mamá exagerada que cree que se va a caer el mundo ante el problema más mínimo. Si alguno de sus hijos tiene el más leve asomo de fiebre ya le auto diagnostica con dengue hemorrágico y llama llorando a una ambulancia. Está al tanto de todos los riesgos de la sociedad y toma en cuenta hasta los de Tanganica con tal de tener siempre un motivo para alarmarse. Está convencida que todos los caramelos que se venden en la calle vienen con droga y que si sus hijos están a 10 metros de un fumador pueden desarrollar cáncer de pulmón. Ante la más leve corriente de viento, abriga a sus hijos como para ir a Siberia y si alguien estornuda en su cercanía empieza a desinfectar el ambiente y hace una llamada al médico para evaluar las posibilidades de contagio. Al crecer sus hijos, cada vez que estos abren la puerta para salir de noche les advierte sobre las últimas modalidades de secuestro y les recuerda que no besen a nadie sin antes exigirles un test de ELISA. Los espera despierta hasta que regresen, obviamente preocupadísima, dejándoles 145 mensajes en el celular agregando en cada uno de ellos algún motivo de preocupación que se olvidó de mencionar antes. No se va a dormir hasta no haberles hecho a sus hijos un alcotest, controlar la dilatación de sus pupilas y su temperatura.

La Mamá Despreocupada: Es el extremo opuesto y radical de la anterior. Pareciera que perdió todas sus neuronas en el parto. En su casa reina el caos. Llega tarde a todas partes, se olvida de todo (a veces hasta de sus hijos) y es la última en enterarse de las cosas. Si tienen fiebre, no se percatará hasta que los prójimos empiecen a delirar. Su bajo nivel de preocupación la convierte en una madre exageradamente permisiva que sonríe con cara de bombalicona hasta cuando sus hijos están literalmente descuartizando la casa del vecino. Nada la inquieta y nada afecta su paz. Sus hijos pueden estar trepados al árbol más alto del parque o golpeando con una guacha a sus primitos, pero a sus labios no se asoma ni el más tímido de los retos. Cuando sus hijos “redecoran” una habitación ajena pintando sus paredes con monigotes y paisajes infantiles, en vez de alterarse, es la primera en elogiar la iniciativa artística de sus pequeños Picassos ante la cara de espanto de la dueña de casa.

La mamá Prusiana: Rígida y estricta son los adjetivos que mejor la describen. Sus hijos siempre se comportan bien en la mesa, tienen su dormitorio siempre ordenado, jamás dicen groserías ni hacen travesuras, sacan excelentes notas, saludan educadamente y dicen por favor y gracias. Para los dos años ya parecen haber incorporado todas las normas sociales que existen ya que su madre se encargó de inculcarlas desde su nacimiento. Sus hijos responden tan bien a sus órdenes monosilábicas que parecen haber sido entrenados por un entrenador de perros y ella soluciona cualquier eventual desliz con una mirada autoritaria digna de un oficial de la SS. Si bien son muy admiradas por las demás madres, uno no puede dejar de sentir una lástima inmensa por sus pequeños soldaditos del orden y la disciplina.

La Mamá Cool: Es canchera, farrista y buena onda y en su casa deja que los niños hagan lo que quieran; y si bien reina el caos, la diversión está a la orden del día. Ella escucha rock and roll y tiene novio y como es una eterna adolescente, más que madre, se considera la mejor amiga de sus hijos. Todos los amigos de sus hijos la adoran y secretamente desean que ella los adopte. A la par, sus propios hijos desean desesperadamente también ser adoptados por otra madre. Su hija probablemente está podrida de que su madre le robe la ropa y compita con ella y sus hijos estarán hartos de que irrumpa en sus reuniones haciéndose la canchera con todos sus amiguitos.

La mamá New Age: Lo suyo son las causas y el pensamiento positivo. Como tiene un doctorado en alguna ciencia social, tiene el dinero suficiente para enviar a sus hijos al mejor colegio bilingüe pero los anotó en una escuelita graduada “para que conozca la realidad y no viva en una burbuja”. Lleva a sus hijos a cuanta marcha de protesta y seminario yogi haya en el país. No les permite ver televisión ni usar la computadora e intenta convencerlos a toda costa que de lo lindo que es hacer talleres de reciclaje y huertos caseros orgánicos en su tiempo libre. Sus hijos apenas conocen el azúcar (obviamente morena) y jamás probaron siquiera un sorbo de gaseosa. Les enchufaba té verde en la mamadera y las merienditas “naturales” que llevan al cole hacen llorar de lástima a sus profes. Si bien sus hijos lo único que desean es ver Cartoon Network, tomar coca y atiborrarse de golosinas, ella está convencida que en su casa reina la armonía gracias a los cristales, las esencias ayurvédicas purificadoras y la orientación feng Shui de sus muebles.

La mamá Malcriadora: Está como hipnotizada por sus hijos y siente una especie de adoración hacia ellos que la enceguece de todos sus males. No escatima en gastos con tal de verlos felices y es capaz de contratar al Cirque du Soleil para animar sus cumples con tal de agasajar a sus bebecitos y de paso hacer morir de envidia a todas sus amistades. Suelen desarrollar la tediosa costumbre de simular interés preguntando a todos sus conocidos una infinidad de preguntas sobre sus hijos, tipo: ¿Cuándo empezó Susanita a gatear? ¿Cuándo aprendió Juancito a leer? Sus verdaderos motivos pronto quedan revelados, cuando con cada respuesta, ella termina comparando a sus hijos, quienes por supuesto siempre empezaron a gatear y a leer 10 meses antes que cualquier ser humano del planeta. Generalmente crea demonios insoportables, a quienes nadie quiere recibir en su casa, pero ella sostiene que todos le envidian sus hijos por lo brillante y superdotados que son.

La Mamá Fashionista: Siempre es la más regia en todos los cumples y reuniones escolares y sus hijos parecen sacados de un catálogo de Baby Dior. Su lema es estar siempre a la moda y las notas están siempre en un segundo plano. Para ella lo importante no es que sus hijos traigan 5 en la libreta, sino que traigan puesta siempre las mejores pilchas. Sus cumples son siempre hiper mega ultra fantásticos, pues lleva a su decorador personal para decorar hasta los cumples que festeja en el recreo del cole. Desde la más tierna edad sus hijos ya están familiarizados con la pelu, el dietólogo, el gimnasio, el spa y el solarium.Cuando crecen, sus prolijos mini fashionistas terminan más huecos que la madre y moviendo sus cabezas al unísono pueden formar un excelente grupo musical de maracas.

31 marzo 2011

Guía a la Fama: Cómo convertirse en una celebridad

Ser famosa es lo más. No hay nada mejor que ser invitada a fiestas glamorosas, tener acceso VIP a todos los eventos, lucir ropas fabulosas, rodearse de lujo y codearse con los ricos y famosos. Si tu anonimato te estresa y si una vocecita interior te dice que sos especial y que el mundo entero debería saberlo, es hora que sigas esta guía a la fama para alcanzar el estrellato sin estrellarte en el intento.

1. AUTOESTIMA: Lo primero es quererse a una misma. Tener la autoestima alta es un requisito sine qua non para triunfar en tu lucha por la atención pública. La regla de oro es tener una autoestima tan alta que pueda dejar al Everest como a un patético petiso. Hacer crecer tu autoestima y treparte a ella esencial para llegar a ver al mundo desde arriba.

2. TENER UN SÉQUITO O ENTOURAGE: Para volverse famosa es indispensable contar con un séquito o entourage. Esto significa rodearse de un mundo de gente que te mime y te reafirme lo regia que sos. Una verdadera celebridad, no va a ningún lugar sin su séquito. Si no tenés a nadie que te acompañe, no dudes en llamarle a todos tus contactos del Facebook hasta dar con alguien que se prenda a la fiesta. No importa si es una amiga de infancia que te idolatre, la nerd del curso, o tu prima forifa de la campaña. Lo importante es que sea quien sea, crea que sos lo máximo. El rol de tu entourage consta de dos papeles básicos: a) levantarte la autoestima (Tu entourage tiene que apoyarte moralmente diciéndote que te ves despampanante, que todos los hombres de la fiesta te están mirando, y asegurarte que estás MUCHÍSIMO más flaca que la noche anterior); y b) cumplir pequeñas tareas como abrirte la puerta del auto, mantenerte informada de los movimientos de todos tus galanes, cebarte el tereré, etc.

3. TENER FULL ACCESS: Contar con un amplio séquito es fundamental para garantizarte la entrada a cualquier VIP. Si vas a una fiesta solita, con carita triste de desamparada, tu destino seguro será pasar desapercibida, o peor aún, que los porteros del VIP te cierren el cordoncito rojo en la cara. Cuando cualquier portero te vea llegar con un montón de gente siguiéndote, tenélo por hecho que él va a suponer inmediatamente que sos famosa. Si hay una lista y el encargado de la misma OSA preguntarte tu nombre (esto para toda famosa es un descaro ya que TODO EL MUNDO tiene que saber quien sos) jamás se te ocurra decirle tu nombre con cara de mosquita muerta. Dejále el asunto a tu séquito. Que uno de ellos lo mire con cara de ofuscado diciéndole con mezcla de asombro e indignación: “¿Acaso Vos no sabés QUIEN es ella?” Y luego dirigiéndose al resto del séquito agregue: “¡Dios mío que ignorante es la gente, acaso no leen la prensa, este vairo de cuarta seguro que NUNCA abrió una página de sociales!” Para luego volverse al portero y contestarle con arrogancia (enfatizando cada uno de tus apellidos compuestos): “ELLA es María Marta Mercedes González García de Pérez y Pérez”. Lo único que vos vas a tener que hacer es emitir un suspiro de indignación y atropellar regia la entrada, bien segura de que nadie te puede parar en tu subida al mundo VIP.

4. TENER UN AMIGO GAY: La persona más importante de tu entourage sin lugar a dudas es tu amigo gay. Toda celebridad que se repute tal, tiene que tener un amigo gay; y si es diseñador, modelo, actor, maquillador, fotógrafo, productor o cualquier profesión del ámbito de la moda y la farándula ¡MEJOR! Tu amigo gay es la única persona de tu entourage que no va a dudar en decirte que la ropa no te queda bien, o que tenés que hacer algo con tus ojeras de transnochada. Como tu amigo gay seguro entiende mucho más de moda que vos, nunca dudes en confiar en su asesoramiento.

5. APRENDER A POSAR: Porque crees que las celebridades siempre posan de la misma forma en todas las fotos. ¡Obviamente ensayaron mil veces sus poses seleccionando aquellas que les favorecen más! Han aprendido que poses las hacen verse más altas, flacas y bonitas. Saben muy bien cuál es su perfil (porque toda celebridad sabe que eso de la simetría del rostro que es una gran patraña). Fíjate en las poses de las fotografías de famosas y practícalas frente al espejo; ¡o aun mejor, frente a tu amigo gay! Jamás dejes que te saquen una foto comiendo para evitar salir con cara de Kiko. También evitá hablar mientras te sacan la foto para no salir con la boca abierta. Y jamás de los jamases poses riéndote como una tarada, ya que las risas son traicioneras y nunca sabés con qué mueca podés terminar saliendo en pleno HC Sociales. Hacé las poses más de shegua que se te ocurran y siempre pero siempre con cara de pocos amigos. Una verdadera celebridad siempre posa con cara de arisca.

6. APRENDER A SACARLE PROVECHO A LOS FLASHES: En cualquier fiesta llena de gente famosa, sin duda vas a encontrar un montón de fotógrafos socialeros. Si sos tan anónima que ni tu madre te conoce lo más probable es que estos fotógrafos te ignoren. El truco es incluir en tu séquito a su paparazzo personal. Buscáte un amigo que saque fotos de hobbie y confabúlate con él para que te acose toda la noche haciéndose pasar por notero y que se pase sacándote fotos gritándote: “¡¡María Marta… acá una foto para Gente!!” Lo fundamental es que (por más que ames los flashes, y que cada vez que relampaguea creas que Dios te está sacando fotos por lo linda que sos) tenés que negarte y RENEGARTE a las fotos. Hacete la regia diva low profile y decile: “No, no quiero fotos. Yo mantengo un perfil bajo porque tengo miedo de que me fiche el EPP” o la saturada gritándole: “¡POR FAVOOOOR, PARAÁAA DE SACARME FOOOTOS!”. Cuando finalmente "logre convencerte” tenés que posar con cara de pocos amigos. Al poco tiempo los otros medios van a empezar a notarte y te van a pedir fotos para toooodas las revistas y diarios del país.

7. SABER CON QUIEN FOTOGRAFIARSE: Una vez que hayas logrado llamar la atención de los fotógrafos, es fundamental que elijas muy bien con quien fotografiarte. A la hora de salir en sociales, si estás acompañada de OTRO famoso ¡MEJOR! Si no conocés a ningún famoso, no te preocupes que todo tiene solución. Olvidáte de toda timidez y ni bien se le acerque a Ruben Rodríguez o a Menchi un fotógrafo, aprovechá la técnica de Carna y coláte descaradamente a su lado como si fueras su REEE íntima. A la hora de colarte en la foto de un famoso, recuerda este tip: a mayor proximidad con la celebridad, mayor sensación de intimidad vas a generar en la foto. Osea que no te limites a estirar tu cuello o a ponerte hombro a hombro. ¡Acercate bieeen luego!

8. SER POLÉMICA: No hay camino más rápido a la celebridad que un ESCANDALO. Pero nada de andar por ahí buscando trifulcas con desconocidas. Buscá a la modelo cachaquera más polémica que encuentres en el evento y poné manos a la obra. Derramale “sin querer queriendo” el contenido de tu copa sobre su vestido. Cuando te mande a la Conchinchina (cosa que de seguro va a hacer, pues como es cachaquera SABE BIEN que con los escándalos no se escatima), respondele bien fuerte y con tono de regia indignada: “¡¡Dios míooo, pero que mujer agresiva!!” Hechale leña al fuego hasta que saques a la india que seguro duerme en el interior de aquella blonda oxigenada y antes de que ésta llegue a darte el sopapo que seguro va a querer darte, escabullite como una damisela en peligro exclamando bien fuerte para que TODOS puedan oírte: “¡Esta tipa está loca, está mal de la cabeeeza! ¡Me quiere pegar! ¡Le voy a demandar por agresión! ¡Que no me toque con sus garras esa vaaairaaaaaaa!!!” Asegurate de tener cerca a tu séquito para que te sirva de escudo en caso de que la cachaquera ceda a sus instintos primitivos y por supuesto también para que te sirvan de testigos, haciendo correr TU versión de los hechos por toda la fiesta. Tu amigo gay tiene que decir: “Yo ví todo lo que pasó, te juuuro que María Marta no hizo nadaaa! ¡Esa tarada de la nada se le echó en cima como un toro de San Fermín! ¡Está mal de la cabeza esa tipa, si cree que le va a agredir así a mi amiga!” Si bien, desde el escándalo de la noche anterior, todo el mundo comentará el incidente por las calles, bares, cafeterías, tiendas y peluquerías del país, es esencial que la noticia trascienda más aún. Ni bien te despiertes (cerca del medio día como toda digna diva) llamá al equipo de producción del programa de chismento de turno y decile que querés hacer unas declaraciones porque fuiste agredida por la modelo cachaquera Zutanita. A medida que pasen los días, seguí estirando la noticia como chicle hasta que ya no le interese ni a la más chusma de las chusmas.

9. HEGEMONIZAR LOS TITULARES: Lo difícil no solo es alcanzar la fama, sino también MANTENERSE FAMOSA. Esto es FUN-DA-MEN-TAL. Mientras estés en boca de todos, asegurate de generar otra noticia impactante. Ponete de novia con algún famoso (¡si es futbolista o hijo de político mejor aún!) y anuncialo en la portada de una revista con un titular que diga: “Gracias al amor de Fulanito pude reponerme de la agresión de Zutanita”. Ni bien el publico pierda interés en tu historia de amor, rompé con él, asegurándote de anunciarlo públicamente en todos los medios chismosos: “Fulanito me rompió el corazón”. ¡Luego lanzá otra bomba, revelá el motivo de tu ruptura, inventando lo más dramático que se te ocurra, como por ejemplo que Zutanita te robó a Fulanito! En las próximas notas que dés tenés que sacarle el jugo a todas las frases de mosquita muerta tipo: “Estoy muy bien solita y conmigo misma” o “Ahora voy a elegir mejor a quien entregar mi corazón”. Una vez que ya seas famosa es importante que siempre busques un titular impactante que acompañe a tus portadas, como: “Le tengo miedo a los secuestros”, “Con mis nuevas lolas me siento más mujer”, “El Sexo con Amor no existe”, “Todos los senadores son mis fans en el Facebook”, “En la cama soy la mejor”, o el infalible: “Tinelli me quiere llevar a Bailando”.

10. TENER ACTITUD: Para ser famosa es esencial tener actitud de diva. Lleváte al mundo por delante y aduéñate de tu diva interior. La vida entera tiene que ser tu pasarela, cuando entres o salgas de un evento, hacelo siempre como en cámara lenta, mantenete regia, salí arreglada hasta cuando vas al súper y nunca te olvides de tu glamour. Y recordá siempre la regla de oro: jamás de los jamases y nunca de los nuncases tenés que achicarte frente a nadie.

23 febrero 2011

Facebook: Socializando en la Virtualidad



En este mundo cada vez más virtual, muchas veces nos encontramos dedicando más tiempo a nuestros amigos en el Facebook que en el día a día. La otra noche, al encontrarme en una reunión con un amigo a quien no veía desde hacía siglos, éste exclamó sorprendido y alegre: “¡Que gusto verle en vivo y en directo a todos mis amigos del Facebook!” Creo que fue el comentario más acertado que escuché en todo el 2010. ¡La verdad que tengo amigas de años que viven a cuadras de mi casa, con las que últimamente solo me encuentro en el Facebook!

Estas nuevas comunidades virtuales nos ubican en una especie de limbo en el cual nos es imposible distinguir si la tecnología nos está uniendo o separando. Lo cierto es que lenta, pero inexorablemente nuestra identidad del Facebook se va apropiando de nuestras vidas, como una especie de Dr. Evil a quien no podemos dejar de adorar y menos aún ignorar.

Todo lo que nos pasa vamos escribiendo en nuestro perfil, a veces en el momento mismo en que nos está sucediendo gracias a los Black Berry, por lo que no es de extrañar leer un update que diga: “¡Me están asaltando… este probablemente será el último mensaje que escriba… desde mi BLACK BERRY!”

Todos conocemos a alguien que duerme con, desayuna, come, almuerza, cena y hace el amor en Facebook. Algún mega Looser que pasa 20 horas al día y 7 días a la semana sentado frente al monitor esperando a que alguien escriba algo o suba una foto solo para comentar o hacer click en “me gusta”. Para colmo de los colmos tiene el hábito de actualizarnos sobre cada segundo intrascendente de su vida y cada pensamiento obsoleto que se le cruza por la cabeza en las actualizaciones de su patética vida 99.9% virtual (el .1% Real se lo concedemos por el solo hecho que respira, ocupa un espacio físico frente a su PC y tiene que alimentarse e hidratarse para seguir vivo) Lo peor de todo es que lo hace convencidísimo de que aquello postea es interesante. ¡A mí sinceramente no me interesa a qué hora se levantaron, que están comiendo, si sienten frío o calor o si la lluvia les pone tristes!

Pero los más tediosos son los que literalmente nos bombardean con sucesiones secuenciadas de los eventos más triviales de sus patéticas existencias. Primero postean: “Tengo hambre”, 2 minutos más tarde “No me decido que comer”, 5 minutos después “Finalmente estoy decidido: Marchando una hamburguesa”, 1 minuto luego “Esperando al Delivery”, 27 minutos después “El Delivery de MacBurgerolos es una Mi****”, a los 30 minutos “Mi estómago hace ruido”, 11 minutos luego “Sigo esperando el Maldito Delivery” y 5 minutos más tarde “Al fin llegó la maldita hamburguesa… pero llegó Fría”. ¡Evidentemente uno no puede dejar de celebrar que la hamburguesa le llegó al plaga este! Y luego  regocijarse cuando al día siguiente postea a las 7:00 am: “Vomitando, la hamburguesa que comí anoche estaba podrida”. ¡Ahí recién  resulta imposible darle  Like o Me Gusta a su comentario para luego bloquear todas sus futuras actualizaciones!

Entre tantas necedades evidentemente no pueden faltar los comentarios irónicos. Existen algunas personas que son verdaderas expertas en la materia, ellos son las auténticas dominatrices másters y PHD de la ponzoña viperina del Facebook. No hay error que no corrigen odiosamente, ni foto que no comentan con sarcasmo.

Ya que abordamos el punto de los comentarios necios e irónicos, tan usuales en las redes sociales plagadas de ciber bullies, no se puede socializar en una red social llena de antisociales sin antes filtrar a tus amistades. A las que siempre tienen la ponzoña en la punta de la lengua, a aquellas que tienen la lengua bífida de lo viperinas que son: Eliminalas Y BLOQUEALAS. A  las mete pata, eliminalas. A las que siempre están ahí para remover los trapitos sucios bloquealas. A los vairos no los aceptes nunca. A los adeptos al sarcasmo negales tu amistad. Y ya que estas en plan de purga, de paso no te olvides de bloquear a tus padres, porque seguro que nunca va a faltar algún indiscreto que revele alguna circunstancia o situaciones no aptas para padres.

Vengate de todas tus enemigas y enemigos reales y virtuales creando una identidad falsa, ponzoñosa y misteriosa que no tenés que revelar ni a tu almohada. No solo vas a disfrutar creando polémicas y debates inútiles y de vez en cuando peleate también con vos misma para que nadie sospeche que sos vos la mente siniestra detrás de aquel avatar perverso. Esta es la mejor manera de ponerles en su lugar a todos los cibernecios bocasueltas que plagan tu Facebook.

El problema de las redes sociales virtuales, es que muchas veces se expanden hasta invadir nuestra vida real, haciendo que el Facebook parezca un detestable psicópata acosador que te persigue hasta en los sitios más inesperados. Nunca falta el que interrumpe un momento perfecto para sacar su celular y tomar una foto acotando que es para el Facebook ¡y todos a posar con cara de estúpidos! ¡Si voy a una fiesta o a una discoteca, es para bailar, no para sacarme fotos para el Facebook! Ya ni se puede salir de incognito y uno ya ni siquiera se puede agarrar una borrachera anónima, porque al día siguiente de seguro algún buey corneta ya habrá publicado y etiquetado 789 fotos tuyas en cada uno de los 8 estados de la borrachera, pasando del mono al asno y del cerdo hasta a la cabra.

En el Facebook las indiscreciones no solo vienen en formato JPG. Tu muro puede convertirse en tu principal pesadilla. Nunca va a faltar una indiscreta que te deje un mensaje público que se convierta en la nueva comidilla de las conventilleras de este imperio del chisme que es el Facebook. Convertí a tu muro en el Muro de Berlín para evitar que te encuentres con alguien que te diga: “¡Cheee, Me enteré en el Facebook que te peleaste con Fulanita!” o peor aún: “¿Ya te curaste del Herpes que te contagió fulanito?”. No le des ni siquiera a tus amigos más íntimos la opción de que manchen tu muro con burdos grafitis. Ya tienen suficientes lugares donde comunicarse contigo: el chat, tu msn, tu teléfono, tu mail y ¡para todo lo demás está el INBOX!

El Facebook es una guerra y todo vale. Para triunfar en esta guerra aprendé de Machiavello. Primero tenés que destacarte entre tus amigas, sacando a relucir tu lado más competitivo. Photoshopeá todas tus fotos siguiendo mis consejos para el Cibertuneo, equipá tu Farmville, creá tu imperio criminal en Mafia Wars, convertite en la Queen Bee de Sorority Row, tuneá tu Dogville. Comprate todos los gadgets y poné verde de envidia a todos tus rivales con la casa minimalista y re chic que le construiste y decoraste a tu caniche virtual. Tras ejercer tu dominación en todas esas vidas virtuales paralelas, volvete la más popular del Facebook agregándole como amigos hasta al primo del vecino de la hermana de tu socia, por más de que los hayas visto solo una vez en el tu vida. En el Facebook cuenta la cantidad por en cima de la calidad. Allí todos tus 1,550 amigos, son tus íntimos.

No te olvides que en la competencia por ser popular en el Facebook también se tiene en cuenta la popularidad con el sexo opuesto. Tu vida amorosa tiene que ser fantástica. Si no tenés ni un perro que te ladre, inventate una cuenta fantasma, con pseudónimo ooobviamente. Cargá la foto de un churrazo que encuentres googleando (evidentemente olvidate de las celebridades ya que nadie te va a creer) y empezá a dejarte mensajitos hot y piropos a vos misma. Mirá que a los hombres les encaaanta la competencia, o sea que no te preocupes de perder a ningún candidato. Es más, te garantizo que esta táctica te va a conseguir muchos nuevos, ya que todos los hombres se sienten atraídos por las mujeres que los demás desean. ¡Autocotizate querida y hacelo YA!

¡Recuerda que en el Facebook siempre la ficción debe superar a la realidad! Pero nunca, repito: NUNCA, olvides que esto que es solo cierto en Facebook. No permitas que el Facebook se apodere de tu vida, apodérate tú de su virtualidad.