01 abril 2014

Guía de supervivencia 2: Situaciones urbanas




Como he ya indicado en la edición anterior, existen situaciones límite que requieren un manual para hacerlas sostenibles, pues estas ponen en peligro nuestro glamorosísimo estilo de vida.

En la primera parte de esta guía he abordado las situaciones silvestres. Ahora nos toca cubrir la jungla urbana, que si bien la consideramos nuestro hábitat, también presenta numerosas situaciones límite que ponen a prueba nuestros nervios y nuestro glamour. Tomen nota mis queridas y sigan estas indicaciones que sin lugar a dudas les salvará de más de una situación bochornosa y de innumerables lagrimones de diva.

En Bonanza: A las divas también nos encantan las gangas. Lo que no nos gusta es que nos vean en ningún otro lugar que no sea una dignísima tienda como Carolina Herrera. Por lo que si se te ocurre ir a Bonanza lo mejor es ir de incognito. La mejor manera de lograr pasar desapercibida es valiéndose del camuflaje. Para mimetizarte con el ambiente tenés que vestir a lo Lali González en 7 Cajas. Que nadie te crea el cuento de que sos una regia. Implementar las jergas locales también te ayudará a evitar que te revienten con los precios, porque ni bien las arteras vendedoras escuchen tu acento de culí de cuna de Villa Morra, no van a dudar ni medio segundo en agregarte unos cuantos ceros al precio. ¡O sea que empezá nomás a tragarte las eses dahling! Si no tenés tiempo de ir con camuflaje completo, unas buenas gafas oscuras y un quepis van a ayudarte a resguardar tu identidad. Porque nadie, repito NADIE debe enterarse que pusiste un pie en Bonanza. Es más, cada vez que te hablen de este lugar, vos tenés que fingir demencia y declararte eslava y que la única Bonanza que conocés es una serie de TV de los 60’s.

En el colectivo: No hay situación urbana más calamitosa e insalubre que un colectivo en hora pico, salvo que un colectivo a la siesta en pleno verano. En estas circunstancias el primer peligro a sortear es evitar ubicarse bajo la axila de un catingudo. Fíjense en las manchas de sudor en las prendas, estas suelen ser muy buenos indicadores de hedores corporales: si hay mancha de sudor, lo más probable es que apeste. Pero aunque no lo crean este no es el mayor riesgo del ómnibus. El  mayor de los riesgos colectiveros es el que se te apoye un pervertido. Cuando esto ocurra lo primero que tenés que hacer es darle un buen golpe ahí donde más le duele al desgraciado para que su aparato de perversión quede un bueeen tiempo en reposo absoluto. No le tengas la más mínima misericordia. Y asegúrate de gritarle todos los improperios que nunca te animás a decir por correcta, que se los tiene más que merecidos. Dale duro con el combo bife e improperio hasta que no le quede otra que lanzarse del micro.

En lo de tu suegra: Una de las situaciones cotidianas más limite es la de encontrarse en un lugar donde no nos quieren y donde ni siquiera deseamos estar. Esto suele ocurrir los domingos que nos tocan visitar a la suegra y también durante esos acontecimientos inesquivables y lamentables en los que tenemos que cumplir con la familia política. Si bien tu pellejo no está en juego, no dudes que estarás siendo observada por una bandada de aves de rapiña disfrazadas de palomas de la paz y reptiles ponzoñosos disfrazados de ositos cariñositos, ansiosas por encontrar tus debilidades y lanzarte todo su veneno como si fueran flores. Ante estas situaciones tienes que aplicar el camuflaje emocional. Sonreí como una miss. Que nada extinga tu sonrisa y ninguna fibra de tu cuerpo delate un ápice de debilidad. Sos una regia reina de hielo. Imaginate como tal, sentada en un altivo trono polar muy lejos del alcance de sus garras y lenguas triperinas. Mostrales que en realidad te chupa un bledo lo que opinen de vos y que sos una regia digna en un estado emocional demasiado elevado como para que le afecten las guanacadas y necedades que articulan sus labios. Al salir tenes que sortear la prueba de fuego, sonriéndole aún más falsamente a tu marido mientras le decís lo DI-VI-NA que es su madre. Que nada en tu actitud delate que le querés más a Lugo que a tu suegra.

Cara a cara con un pibe chorro: Lo peor no es toparse con un pibe chorro, sino toparse con un pibe chorro toda enjoshada. Ni bien lo divises empezá nomás bien a tragar todas tus joshas antes de que se dé cuenta. El resto entregá todo, pero no histeriquées. Lo principal es que te mantengas lúcida y calma. Esperemos que tus clases de yoga hayan servido para dominar a tu bestia y que ante estas situaciones puedas sacar a tu sensei zen interior. Si te pide tu celular, rogale por la virgen y de rodillas y con absoluta calma, que te dé el chip con los contactos y que el celular le das encantada y si te lleva la billetera con igual compostura pedí por tus documentos. Lo más probable es que al ladrón le sorprenda que le pidas con tanta calma estas cosas y como a él no le sirven para nada lo más probable es que te las dé. Si no te las da, resígnate bien nomás a perder un mes entero haciendo filas y sacándote fotos para todos tus carnés.

12 agosto 2013

GUIA DE SUPERVIVENCIA: SITUACIONES SILVESTRES




Existen situaciones límite que requieren un manual para hacerlas sostenibles. Si bien ellas no ponen en peligro nuestra vida, si alteran nuestro espacio vital y ponen en zozobra a nuestro estilo de vida.

En esta edición abordaré algunas situaciones de emergencia proponiéndoles algunas sencillas indicaciones para sacarlas del apuro. En la primera parte de esta guía abordaremos las situaciones silvestres, aquellas que más arriesgan nuestras glamorosas existencias poniéndonos cara a cara con bichos, yuyos y la más pura desesperación. ¡Síganme las buenas y que las malas se pierdan entre los matorrales!

En el camping: No existe situación más límite que encontrarnos atrapadas en una situación de camping. Cuando nosotras - mujeres urbanas que tenemos clarísimo que amamos NO acampar y que hemos jurado arrodilladas sobre la tumba de Liz Taylor que jamás pisaríamos un camping- nos encontramos por algún enredo desgraciado del destino rodeadas de gilimemos cantando kumbayá en torno a una fogata, algo definitivamente NO está bien en el alineamiento de las estrellas. De improviso nos vemos envueltas en una situación silvestre incompatible con nuestro glamour. ¿Qué más podría pasar? ¡Todas cosas podrían pasar! Sigan estos tips para resguardar su glamour:
  • Lo principal es evitar el camping a toda costa. Declárense alérgicas al polen, al pasto, o al aire libre y remarquen que a ustedes solo les viene bien el aire con smog de la ciudad. Pongan bien en claro que la única situación campestre que toleran es la campiña francesa.
  •  Si la situación de camping es inevitable, asegúrense de ir bien equipadas. Esto implica llevar el necessaire completo básico de cremas y maquillaje al cual le van a agregar protector solar 40, productos varios de citronela y toneladas de repelente. ¡Que no les falte nada! Como dicen los boy scouts: hay que estar ¡siempre listos!
  • Si el baño más próximo se encuentra a 50 km, lo único que les queda por hacer es alimentarse sola y exclusivamente de queso con guayaba. El estreñimiento inducido les hará evitar la pérdida total de glamour que implica hacer el número dos en los shushitos. Es mejor tener la panza hinchada un par de días antes de perder la dignidad en los matorrales.
  • ¿Cómo lograr un lacio perfecto en medio de la nada? No hay enchufes ni energía eléctrica y la humedad de 98% está causando estragos al regio brushing con el cual fuiste a afrontar la jungla…. No te desesperes. Existen técnicas ancestrales, como la toca, que han asegurado el lacio perfecto de muchas dignas antes de que se inventara la planchita. Pedile a tu abuelita que te enseñe la técnica o búscate un tutorial en youtube. ¡Que la jungla no te tome desaliñada honey!
  • ¡Equipate honey! Recordá que como nadie te va a cobrar exceso podés llevar tu guardarropa ENTERO. Tener tu guardarropa bien cerquita te va a hacer sentir más segura. Cada vez que te sientas vulnerable abrazá bien fuerte a alguno de tus abrigos de visón y vas a ver cómo te vas a calmar. También es fundamental que te compres una bolsa de dormir digna y una carpa fantastiquerrima. Tiene que ser la mansión de los Carrington en versión lona, ya que lo más probable es que pases allí todo el tiempo que dure el viaje pues es el lugar donde vas a estar más segura.
  • Nunca vayas a un camping sola. Sí o sí necesitas una amiga tan diva como vos que comparta la aventura y te preste el oído para escuchar tus plagueos. Toda diva en situación de stress necesita una audiencia para su catarsis.
  • Aprovechá cada ocasión posible para vengarte del tarado o la tarada que te expuso a la situación de camping. Empezá por hacerle llevar todo tu equipaje, que de seguro será exagerado. Toda diva que se respeta lleva su ropero entero a todos sus viajes (Principalmente en una situación donde no tendrá ocasión para hacer shopping). 
En el Lago Ypacaraí: Como sabrán, las antes azules aguas del lago azul de Ypacaraí, han dado paso a una amalgama de algas funestas y desperdicios tóxicos que las han teñido de verde criptonita. Nuestro amado San Ber ya no es el mismo. Pero como seguimos fieles a la residencia estiva que por generaciones ha albergado a los dignos y dignas de nuestras familias, seguimos yendo a pesar de la invasión de bichos que parece sacada de una de las profecías bíblicas del apocalipsis.
  • Situación uno: Tu chihuahua adorado se mete al lago y tenés que rescatarlo. Como la última vez que te bañaste en el lago fue durante tu infancia en los 80’s  y la actual situación de la marea verde hace virtualmente imposible que metas ni el dedo gordo del pie (como es la única parte gorda de nuestro cuerpo no le tenemos demasiada consideración) te encontrás ante una encrucijada. ¿Sacrificarías tus blondas mechas para salvarle la vida a tu perro? Como somos puro corazón elegimos la vida de nuestra mascota. Pero antes de salvarlo es vital que te envuelvas en papel fil o en cualquier material plástico que evite que las inmundas aguas rocen tu piel.
  •  Invasión de insectos voladores: En San Ber abundan desde el temido aedes de Egipto hasta todas cosas con alas y patas. Como los repelentes sirven sólo para unos cuantos mosquitos, y no los mil millones que apestan el lago, lo mejor es que además de la citronella, pulsera y tobillera anti mosquito y toneladas de repelente, apliques un mosquitero móvil system, incorporando uno que te cubra de la cabeza a los pies.
  • Invasión de promotoras: No solo las aguas han cambiado. Todo se ha vuelto más chabacano y menos digno con la invasión de marcas cerveceras, con dudosas promotoras y siliconas por doquier. Cada verano las regias como nosotros simplemente nos echamos unos lentes bien oscuros y apretamos nuestro botón interior de “Survival mode” para sobrevivir a la grasa que nos rodea. 
En un Balneario: Chololó puede ser muy pintoresco fuera de temporada, pero durante los meses estivos se convierte en un verdadero infierno de latitas de cerveza, cachaca pirú y bañistas en remera. No sé bajo qué supuesto nos toque ir a parar a uno de estos balnearios cachaqueros en pleno mes de enero…. Pero como toda guía de supervivencia abarca situaciones que todos consideramos improbables decidí incluir esta.  Para sortear la cachaca pirú basta llevar un buen repertorio musical en nuestro iPod. ¿Pero cómo evadir a los bañistas chuscos con sus panzotas hinchadas de cerveza y sus cabecitas siempre repletas de malas intenciones?  Quién sabe por qué, ellos mantienen la tradición absurda  de sumergirse en las aguas del arroyo con musculosa o remera como si estuvieran participando de un concurso secreto de Mr. Remera Mojada. La sola imagen ya me altera la digestión. Para sobrevivir a esta atrocidad visual lo mejor que podés hacer es echarte unas dignas gafas y fingir demencia. 

Cara a cara con una víbora: Nadie sabe tratar a una viperina mejor que nosotras, porque estamos híper acostumbradas a topetarnos con víboras y viboritas metafóricas de todas las calañas con sus lenguas triperinas y su habitual sangre fría. Pero topetarse con víboras reales de piel y cartílago es un asunto totalmente diferente. Por suerte estos bichos escamosos son sordos por lo que podemos gritar como desahuciadas y pedir socooorro al galán más próximo. Lo único que tienen que hacer es mantenerse bien quietitas mientras gritan ya que cualquier movimiento brusco podría ser visto por la víbora como una amenaza. Griten pero griten quietas. Si no hay nadie en la cercanía, retrocedan muuuy lentamente hasta tener a la víbora a una distancia prudente como para largarse acorrer como una maratonista keniana. Pero lo más importante es que sea cual sea el supuesto no desaprovechen la oportunidad de hacer matar a la víbora para echarse unos dignísimos zapatos nuevos. ¡Esto es lo único silvestre que nos gusta: los bichos muertos y transformados en indumentaria!

31 julio 2013

AMIGAS TOXICAS: Con amigas como estas no hacen falta enemigos




Nuestras amigas son nuestras hermanas por elección. Por eso hay que elegirlas muuuuuy bien. Ya que a veces, creyéndolas hermanas del alma, traemos a nuestras vidas a malvadas hermanitas gemelas extraviadas dignas de una película de terror. 

Lo dramático de meter en nuestro círculo íntimo a una amiga tóxica es que su traición (que créanme llegará inevitablemente tarde o temprano) duele más que la del novio, marido y tooodos nuestros familiares juntos. No sé por qué la traición de una amiga duele tanto. Pero es innegable que duele como un parto natural sin anestesia, ¡no podríamos luego esperar menos de una mal nacida!

Para esta edición les preparé una breve guía de las amigas tóxicas que conviene evitar como si estuvieran hechas de una aleación de mercurio y uranio. Ellas son absolutamente tóxicas y esa frase de que “no hay mal que por bien no venga” no se aplica bajo ningún motivo a esta ecuación, pues con ellas el mal está a la orden del día y lo peor está solo a la vuelta de la esquina.

LA SERRUCHERA: Ella es la reina imbatible de la traición. Tiene trauma de segundo plato y le encanta recoger tus sobras, muchas veces antes de que siquiera hayas terminado de servirte. No sólo pondrá en su maquiavélica mira a todos tus novios y ex novios, sino también codiciará tu trabajo y tus otras amistades. Ella tendrá su serruchito bien afilado y siempre listo para cortarte las tablas del piso como en los dibujitos animados, y así sacarte de la escena. Crichi crichi crichi con su serrucho y ¡PUF! ¡Desapareciste!

LA REINA DE LA MIMICA: A la hora de imitarte, ni el mismísimo mimo Marcel Marceau lo hubiera hecho mejor que ella. Este tipo de amigas tóxicas se caracteriza por su absoluta falta de personalidad, que compensa intentando apropiarse de la tuya. Ella te copia en cada centímetro de tu regitud. Todo bien ya que al comienzo te sentiste alagada, y no te molestó que se comprara el mismo jeans Levi’s al día siguiente de que vos lo hicieras y tampoco te estresó cuando corrió al shopping a comprarse la misma camisa de HC que vos te compraste. Pero todo cambió cuando te copió asquerosamente el corte de pelo que te hizo Luján Halley en tu último cambio de look y cada uno de los recogidos fantabulosos que te hace Alexis de Dino. Cada vez que tiene un casamiento la HDP no sólo se maquilla ¡sino que parece que le pide a Faby Rojas que le haga una caracterización mostrándole tu foto! En cima la tenés que bancar en tu clase de pilates, de yoga y en todos y cada uno de tus eventos sociales. Lo peor es que te va a perseguir haciéndote de espejito hasta que le zarandees y le digas ¡Baaaaastaaaaaa!

LA CIZAÑERA: Ella siempre tiene la brasita encendida para tirar leña al fuego. No desperdicia oportunidad para hablar mal de todo tu círculo de amigas, contándote todos los chismes del vecindario, y todas las cosas que fulanita y menganita dicen de vos a tus espaldas. Lo peor de todo es que sus revelaciones no las hace por buena tipa, sino por perra maquiavélica que es. La muy descarada está jugando astutamente sus cartas para ganarse puntos extra contigo, al mismo tiempo que le saca del mapa a todas tus más queridas amigas. Si le prestás la oreja, en poco tiempo te quedarás solita y ella se convertirá en tu única BFF gracias a todas las mentiras y patrañas y citas fuera de contexto que muy astutamente usó a su favor. Frente a este tipo de amigas tóxicas, no olvides nunca que a palabras necias, no hay nada mejor que prestar oídos sordos.

LA DOBLE CARA: Esta es otro de los especímenes traicioneros que suelen rondar serpenteantemente entre las amistades. Ellas no desperdician oportunidad para sacar toooodos tus trapitos sucios al sol, revelar todas las intimidades que le confiaste, sicoanalizar tu vida y obra y darte palos y cañearte hasta que se le paralice la lengua viperina por tanta ponzoña. Por supuesto frente a vos será un SOL, pero ni bien cruces el umbral de la puerta, ella empezará a hablar mal de vos. Si tus orejas están rojas, ponele la firma que la doble cara te está bajando la caña agazapada en algún rincón.

LA USURPADORA: Estas amigas tóxicas por lo general son añadiduras tardías a nuestro grupo de amigas. Neciamente las presentamos a todas nuestras amigas creyéndola una divina, pero antes de que nos demos cuenta, la muy mosquita muerta divinamente ya le puso a todas tus amigas en tu contra y se encuentra ocupando tu lugar en el que fuera tu grupo íntimo. También tienden a querer usurpara nuestros lugares con nuestros padres, hermanas y familiares cercanos. Cada vez que te peleás con tu mamá, ella con la excusa de “mediar” termina aliándose con tu madre para ganarse su favor. Al poco tiempo será más íntima de tu mamá que de vos, hasta el punto que  más que amiga parecerá tu nueva hermana adoptiva.

LA DENSA: Ella es más pesada que caldo avá de criptonita. Ella está enojada con Dios, con el mundo, con el gobierno, con la vida y con ella misma. Todo le cae mal, ella es doctora suma cum laudae en todología y se cree la última brownie de la confitería. La adoptaste por lástima pero ninguno de tus amigos te secundó en la adopción, por lo que cada vez que salen juntas todos tus demás amigos se evaporan al verla y terminás teniendo que bancarte su densedad solita y sola. ¡La solidaridad tiene sus límites honey!

LA CALAMITOSA: Esta amiga tóxica lleva el meter la pata a toda una nueva dimensión. A las mete patas se las perdona porque una sabe que no lo hacen apropósito, además por lo general sus errores son pequeños y con el tiempo se vuelven anecdóticos. Las calamitosas por su lado, causan estragos. Son imanes para el caos y donde sea que ellas estén siempre habrá problemas, bochinches e interminables dolores de cabeza. Lo peor de todo es que siempre terminan arrastrando a sus amigas al centro del huracán. ¡Háganse un favor y evítenlas para que haya paz en sus vidas!

LA REINA DEL DRAMA: Estas amigas tóxicas son desastres emocionales con patas. Ellas siempre tienen algún drama que solucionar o que llorar. Lo peor es que una termina siendo el pañuelo de estas eternas reinas del melodrama, adictas a los dolores, quebrantos y angustias. Son ominosas. En su vida siempre hay algún problema, todo les sale mal, y el elemento telenovelero siempre está presente.  Tienen tanta mala suerte que pareciera luego que al nacer sus madres pasaron bajo una escalera, derramaron la sal, rompieron un espejo y se cruzaron con un gato negro de ida a la sala de parto. No es de extrañar que vengan con historias que superan ampliamente a la ficción. Tampoco es sorprendente que te venga con una historia del tipo que un ómnibus le chocó a su novio, y que justo en el ómnibus viajaba su prima hermana y que luego la ambulancia que transportaba al atropellado chocó contra una moto y el chico terminó en terapia intensiva. La prójima lo terminó cuidando abnegadamente como novia ejemplar y el muy hdp ni bien se despertó de su coma tras 47 días, se enamoró perdidamente de la enfermera que venía a cambiarle el suero dos veces al día y que era luego la hija del chofer del ómnibus que lo atropelló.  Si tenés una amiga para quien historias como estas están a la orden del día, mejor que no te prestes para escuchar sus llantos o vas a terminar conviviendo una vida que parece guionada a la semejanza de una mala telenovela matutina.

CABALLEROS ERAN LOS DE ANTES: EN LA BÚSQUEDA DEL CABALLERO PERDIDO




¿Donde están? ¡Por favor díganme dooonde estáaan! ¡¿Los príncipes azules?! ¡Ma que príncipe azul, que ya no estoy como para creer en cuentos de hadas! Lo que busco es algo real, pero lastimosamente en peligro de extinción. ¡Pregunto dónde están los caballeros! ¿A dónde fueron a parar los modales y las buenas costumbres y la tan necesaria caballerosidad de los hombres?

Es que no hay vuelta que dar, ¡caballeros eran los de antes! Ahora hay solo una mansalva de giles que de Caballero tienen sólo el apellido, pero de caballeros de buena cepa y fina estampa, creo que no llegamos ni a un puñado. Los hombres hechos y derechos, bien plantados y educados, de esos que te abren la puerta del auto para bajar, que te tienen como a una reina, que te prestan el saco cuando tenés frío y que te corren la silla para que te sientes son más escasos que neuronas de miss tanga.

Los hombres ya no tratan con respeto y deferencia a las mujeres. Nosotras, como necias quejándonos de que no nos abren más la puerta del auto. ¡Pero que esperanza! Pero que esperamos si ni siquiera son capaces de darnos paso con tal de avanzar medio metro en un semáforo y si osamos interponernos en su camino le bajan 10 bocinazos al hilo seguido de una sarta de sandeces con un: “mujeeeeer luego tenía que seeeer CARA&%#!”.  

Si no te topetás con un australopitecus lo más probable es que te aparezca con el polo opuesto: un metrosexual, un valor que tiene más cremas que vos, lee blogs de moda,  que de tanto que va al solárium le dieron una tarjeta de millas, que se cuida tanto que te da vergüenza comer frente a él y que es más narcisista que una prima ballerina. Y como vas a pretender que este hombre te cuide, te mime, te proteja y te admire, si está embelesado con su propio reflejo en el estanque de lodo. El pobre está convencido que él es el princeso de la relación. Ponéle la firma que, con tal de no arruinar su look, no te va a prestar su saco por más que te pongas azul de frio y te empiecen a castañear los dientes de la hipotermia.

No busques más a los caballeros que saben conquistar a una mujer con su encanto, su ingenio y sus gestos. Menos uno que te seduzca con su verba. Los hombres de hoy están acostumbrados a los levantes digitales. Te invitan a salir por el chat del Facebook, flirtean contigo por el Wassup desplegando como mayor demostración de su “ingenio de hidalgos” burdos piropos floreados con emoticones y, tras haber agotado su ronda de touch and gos, terminan rompiendo contigo por mensaje de texto. ¡LOL!

Los chicos de hoy han perdido también el romanticismo de los hombres de antes. Las serenatas, los galanteos, las demostraciones de afecto sinceras son reemplazadas por las posturas fabricadas, forzadas y falsas de nuestros habituales playboys rústicos, que creen que ser románticos es lanzar piropos por doquier hasta que alguna pelotuda muerda su anzuelo. Ellos no están interesados en tomarse el tiempo de manifestar su amor ni de conquistarnos si vivimos en la era de la instantaneidad y de la glorificación de las golfas. Para qué perder el tiempo conquistando a una dama si seguro pueden encontrar a una fulana que se le regale o en última instancia que le haga “el favor” a cambio de una “ayuda” para su combustible.
Para complicar más aún el cuadro, los hombres de hoy han perdido muchas nociones básicas de la buena educación. No sólo no te corren la silla, sino que son capaces de dejarte parada como una pelotuda sentándose ELLOS en la única silla disponible. Han cambiado tocar el timbre por tocar la bocina y “se hacen respetar” siendo prepotentes y soeces.

Bien decía Arturo Pérez Reverte que “Un caballero es aquél que lo es sin esforzarse por serlo y sin pretenderlo.” Un verdadero caballero no vive una simulación, sino que simplemente ES cortés y RESPETA a las mujeres. No se disfraza de galante o romántico para ligar una noche, sino que expresa o manifiesta con sinceridad sus sentimientos. Por último, un caballero hecho y derecho es VALIENTE. No teme ir de frente, se anuncia a viva voz, y  cuando mete la pata (porque los caballeros también son humanos) tiene los suficientes huevos para dar la cara y bancársela en vez de borrarse o refugiarse en excusas y pretextos. 

Lastimosamente, estamos en un mundo en el cual no hay más ni príncipes ni caballeros, y las damiselas en apuros ya sólo nos encontramos ante una gran masa de sapos y princesos. ¡Oh! ¡¿Y ahora quién podrá defendernos?!